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Investigación en el Ártico

Investigación en el Ártico

Investigación en el Ártico

A bordo de un buque rompehielos, un heterogéneo grupo de científicos se dispone a explorar la cuenca Canadiense, una depresión del océano Ártico cuya superficie permanece helada la mayor parte del año. El hecho de llegar hasta allí ya es todo un desafío. Y la obtención de datos también.

Rolf Gradinger está cada vez más impaciente. Agarrado a la fría barandilla del barco y vestido con el traje de supervivencia anaranjado, pensativo, se pasa la mano por la barba ligeramente descuidada mientras recorre con la mirada unas gigantescas placas de hielo multianual en el océano Ártico. Están muy cerca, pero aún quedan fuera de su alcance. Lleva cinco días de campaña de investigación a bordo del rompehielos de la Guardia Costera Canadiense Louis S. Saint-Laurent, pero este alemán experto en hielo, que enseña ecología marina en la Universidad de Alaska en Fairbanks, aún no ha podido pisar el mar helado. Bajo sus pies, el casco del buque gime en su lucha contra la capa de hielo –de unos tres metros, la más gruesa hallada hasta ahora–, crujiendo y retumbando al chocar su acero. Rolf se inclina sobre la barandilla para observar la aguzada proa que se hunde como un sable, formando grietas que se extienden hacia adelante como serpientes espantadas y desplazando enormes bloques que se abren dando tumbos a ambos lados del casco. Y espera a que el capitán anuncie que ya puede comenzar la investigación sobre el hielo. Lea el artículo completo en la revista.