Insectos comestibles

insectos

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A medida que sube la renta de los países en vías de desarrollo, también asciende la demanda de carne. Pero criar ganado consume muchos recursos. Comer insectos –práctica ya habitual en muchos países tropicales– podría ser una alternativa. Los escarabajos y los grillos, por ejemplo, son una bomba de nutrientes que aportan proteína sin apenas coste medioambiental.
El problema radica en nuestros paladares. «La gente tiene una reacción visceral hacia los bichos: es el factor asco», dice Arnold van Huis, de la Universidad de Wageningen, en Países Bajos. Para camuflarlos, los insectos pueden transformarse en polvo o en pasta.
Y lo último: es muy probable que en breve se comercialicen las hiperproteicas «harinas de insecto», mitad harina y mitad insectos pulverizados.  —Kelsey Nowakowski