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Hormigas y plantas: amigas y enemigas

Hormigas y plantas: amigas y enemigas

Hormigas y plantas: amigas y enemigas

A cambio del sustento, las hormigas polinizan y protegen a las plantas. Pero cuando los himenópteros las esquilman de nutrientes vitales, las plantas toman represalias. Unas imágenes pocas veces captadas ilustran unas relaciones a un tiempo simbióticas y hostiles.

Engullida por resina vegetal hace unos 90 millones de años, una obrera de Sphecomyrma freyi fue el primer especimen conocido de hormiga del cretácico. Las hormigas modernas pueden sufrir el mismo destino, como las que ahora quedan atrapadas en la resina que rezuma de un árbol en un bosque lluvioso de la Guayana Francesa. Sphecomyrma, descubierta en 1966, resultó ser un eslabón perdido clásico, intermedio entre las hormigas modernas y sus antepasados avispas. Al parecer, ya era social, como las hormigas actuales, con una reina en la cúspide de la pirámide de una colonia altamente organizada. El que las hormigas vivan en colonias las hace especialmente valiosas para las plantas cuando actúan como defensoras. A cambio de las secreciones azucaradas, una colonia puede enviar obreras para que vigilen y defiendan cada milímetro cuadrado de la superficie de la planta. Y, dado que las obreras lo hacen todo por el bien común –proteger su fuente de alimentación y a la reina reproductora son sus principales tareas-, no dudan en sacrificarse en el acto. Así, la estricta vigilancia y la entrega extrema de las obreras las hace sumamente deseables para toda planta que halle el modo de aprovechar los esfuerzos de la colonia. Lea el artículo completo en la revista.