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Hillary, un héroe atípico

Hillary, un héroe atípico

Hillary, un héroe atípico

¿Por qué un apicultor de Nueva Zelanda fue el hombre destinado a culminar con éxito la misión?

Días después de su triunfal ascenso al Everest con Tenzing Norgay, Ed Hillary recibió la noticia de que la reina Isabel de Inglaterra pensaba nombrarlo sir. Su reacción fue de sorpresa. "No me consideraba la clase de persona más indicada para llevar un título", declara. No acababa de ver a un caballero comandante de la Orden del Imperio Británico paseándose en ropa vieja de trabajo por su pueblo de Papakura, en Nueva Zelanda. "Dios santo –recuerda que se dijo entonces–. Voy a tener que comprarme un par de monos nuevos." Era un nuevo tipo de héroe: un apicultor alto y desgarbado de la periferia del Imperio. Uno de los dos únicos "kiwis" de la expedición al Everest de 1953 (su amigo George Lowe era el otro neozelandés), carecía tal vez del refinamiento de sus ocho compañeros de escalada ingleses. Pero lo compensó con creces a base de fuerza y tenacidad. Como había aprendido a escalar en los Alpes Neozelandeses en invierno (cuando las abejas descansan), Hillary tenía tanta soltura en el hielo y la nieve como cualquier otro del grupo. Y él y Tenzing fueron quienes coronaron la cima. Lea el artículo completo en la revista.