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Guepardos: fantasmas de la sabana

Guepardos: fantasmas de la sabana

Guepardos: fantasmas de la sabana

Cazados por los ganaderos, atacados por los leones y privados de una gran parte de su hábitat africano y asiático, la población total de guepardos en libertad quizá no alcance los 12.000 ejemplares. ¿Podrán los conservacionistas actuar con suficiente eficacia y rapidez para proteger al animal más veloz sobre la tierra?

Ya había comenzado la temporada de caza en el Serengeti. Grandes manadas de antílopes habían estado pariendo en las onduladas llanuras africanas desde mediados de febrero. Eran criaturas tiernas, de ojos brillantes, que apenas se mantenían sobre sus patas. Sus madres las acostaban bajo los montecillos de hierba y las acacias espinosas con la esperanza de que pasarían inadvertidas hasta que fueran lo suficientemente fuertes como para correr con la manada. Todo lo que tenía que hacer un guepardo era vagar de un lado a otro mirando entre la vegetación hasta encontrar una recompensa. Una hembra de siete años de edad, llamada Talisker, y sus cuatro cachorros acababan de devorar los últimos restos de una joven gacela de Thompson. Dos de los cachorros de guepardo estaban sentados y se lamían mutuamente las mejillas con sus lenguas largas y ásperas, aseándose el pelaje con placer. Cuando empezaron a caminar, la bióloga Sarah Durant estudió sus vientres observando a través de unos prismáticos. Los cachorros tenían un 9 y Talisker un 8 en la escala del 1 al 14 de plenitud del vientre del Proyecto de Investigación de Guepardos del Serengeti, escala en la que el 14 se definía como "hinchado como una pelota de baloncesto", y el 8 como lo suficientemente hambriento como para empezar a cazar otra vez. Lea el artículo completo en la revista.