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Retrato de una aldea hutsul

Retrato de una aldea hutsul

Retrato de una aldea hutsul

En los apartados Cárpatos de Ucrania, el pueblo hutsul recupera sus tierras ancestrales y revive tradiciones entrañables suprimidas por la antigua Unión Soviética.

Cuando puse mis pies por primera vez en las colinas de Kryvorivnya, tuve la extraña sensación de que aquel lugar, en el que nunca había estado, me resultaba familiar. La aldea se encuentra en el sudoeste de Ucrania, la patria chica de mi padre. Aunque huyó junto a su familia a Estados Unidos hace más de cincuenta años para escapar de la ocupación soviética, mantuvo este lugar en su corazón, me enseñó ucraniano y me informó ampliamente sobre los hutsuls: montañeses que han sabido conservar una cultura y una identidad propias a pesar de siglos de despótico gobierno extranjero. En 1992, después de que Ucrania recobrara su independencia, mi padre y yo visitamos Kryvorivnya. Desde entonces no he dejado de volver.En ucraniano, kryvo significa “curvo” y rivnya, “recto”. Esta aldea, de unos 2.000 habitantes, se extiende monte arriba desde una estrecha faja de tierra llana a lo largo del Chornyi Cheremosh, cuyo curso sinuoso se endereza cerca del centro de la localidad. En paralelo al río discurre la carretera principal, bordeada de casas, algunas tiendas y un museo que honra la historia del pueblo como anfitrión de importantes escritores y activistas ucranianos. El fragor del río y de los coches se desvanece a medida que asciendo por las angostas veredas que se entrecruzan en las montañas circundantes. Cuando sólo oigo el viento o el sonido de los cencerros, es que estoy na gorbaj, “en las colinas”: las tierras altas de Kryvorivnya, con granjas diseminadas por las escarpadas laderas.Lea el artículo completo en la revista.