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Pakistán, en la brecha del islam

Pakistán, en la brecha del islam

Pakistán, en la brecha del islam

Sesenta años después de su creación, Pakistán lucha por salvar la línea de falla que escinde el islam entre moderados e islamistas radicales, un conflicto que refleja el enfrentamiento entre los musulmanes de otras latitudes y cuyo desenlace sentará un precedente para muchos países del mundo.

Si existe un lugar donde pueda ubicarse exactamente la brecha que está desgarrando Pakistán, y posiblemente el mundo, es un paraje a 27 kilómetros al oeste de Islamabad llamado paso de Margalla. En este risco de piedra caliza, el oeste montañoso del país confluye con el valle del río Indo, y dos civilizaciones antiguas, y muy diferentes, entran en confrontación. Al sudeste se divisan las fértiles tierras bajas del subcontinente indio, el reino de los campesinos en pequeñas parcelas de tierra, un cuadro colorista que parece haber sido creado por unos dioses antojadizos. Al oeste y al norte se extienden las montañas abruptas de Asia Central, azotadas por el viento, un territorio de pastores y salteadores a caballo en el que el hombre teme a un solo Dios y no hace prisioneros. Éste es también el lugar donde coinciden dos manifestaciones contrapuestas del islam: la doctrina relativamente laxa y tolerante de la India frente al rígido fundamentalismo de la frontera afgana. Bajo la superficie de Pakistán, estas fuerzas opuestas colisionan como dos enormes placas geológicas causando un terremoto cuyas vibraciones se sienten desde Lahore hasta Londres, desde Karachi hasta Nueva York. Lea el artículo completo en la revista