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Montes Foja: expediciones y paisajes

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Los habitantes de la aldea de Pasapena dan la bienvenida a los miembros de la expedición, llegados a bordo de un Cessna.

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Con más de 2.200 metros de altitud, los montes Foja se yerguen sobre la selva de tierras bajas circundante como una isla virtual donde las especies han evolucionado durante milenios en total aislamiento. No se han hallado indicios de ocupación humana en las cotas más altas, donde aún prosperan animales desaparecidos en otras montañas de Nueva Guinea.

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Remotos, abruptos y con un dosel boscoso ininterrumpido, los montes Foja del oeste de Nueva Guinea eran casi desconocidos hasta la expedición científica realizada en 2005. En 2008 el ornitólogo Bruce Beehler (en la imagen, durante un reconocimiento aéreo) organizó una segunda expedición. Un helicóptero trasladó a un equipo multinacional desde una aldea de las llanuras hasta un campamento en el bosque lluvioso, a 1.700 metros de altitud.

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Este claro natural en medio de la selva es una zona pantanosa que sirvió como lugar de aterrizaje para la expedición. En el margen superior derecho del claro se estableció el llamado campamento del pantano.

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Los helechos arborescentes se extienden por el interior del bosque nuboso, a unos 1.700 metros de altitud.

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El río Mamberamo serpentea por la selva de tierras bajas de Papúa, Indonesia. El río atraviesa las estribaciones de los montes Foja.

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Los miembros de la expedición aterrizaron primero en la aldea de Kwerba y luego viajaron en helicóptero hasta las montañas.

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Kristofer Helgen, de la Smithsonian Institution, saluda a los habitantes de Kwerba.

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Llega a Kwerba el helicóptero que trasladará a los miembros de la expedición a los montes Foja.

 

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En Kwerba, los miembros de la expedición Nev Kemp (izquierda) y Kris Helgen revisan con los pilotos el lugar donde desean que los deje el helicóptero.

 

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Los miembros de la expedición Chris Milensky, Edwin Scholes y Nev Kemp (de izquierda a derecha) descargan el material en la zona pantanosa donde se ha posado el helicóptero.

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Nada más aterrizar el helicóptero, los miembros del equipo de los montes Foja se apresuran a descargar el material en el campamento del pantano, base de la expedición de tres semanas patrocinada por Conservación Internacional, el Instituto Indonesio de Ciencias, la Smithsonian Institution y National Geographic Society. Este claro, un área de hierba y arbustos donde la inundación anual impide que crezcan los árboles, es el único lugar del interior de los montes Foja donde puede aterrizar un helicóptero.

 

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Las lonas protegen de la lluvia las tiendas del campamento del pantano, base de operaciones de la expedición.

 

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En el campamento del pantano, los miembros de la expedición Milensky, Kemp, Paul Oliver y Scholes (de izquierda a derecha) intercambian impresiones sobre el avistamiento de aves.

 

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El ornitólogo Christopher Milensky sale de su tienda del campamento del pantano.

 

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Los chaparrones diarios dejaban el campamento del pantano completamente enfangado. Algunos hombres de las aldeas cercanas viajaron con los científicos para abrir sendas, capturar animales y colaborar en las tareas del campamento.

 

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Los musgos lo cubren todo en la selva de montaña de los montes Foja. Altitud aproximada: 1.700 metros.

 

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Cerca de una tienda que sirve de laboratorio improvisado, el herpetólogo australiano Paul Oliver graba el canto de una rana al principio de la estación lluviosa. Los chubascos diarios nutren la biodiversidad de los montes Foja, pero crean condiciones adversas para los científicos, obligados a recorrer kilómetros de sendas cenagosas y empinadas en sus investigaciones.

 

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Oliver está atento al canto de las ranas en un pequeño arroyo de la selva de montaña, a 2.100 metros de altitud.

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Oliver trata de secar las botas durante una tarde lluviosa en el campamento del pantano

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Cerca del comedor del campamento, en una tienda de campaña que hace las veces de laboratorio improvisado, los biólogos Milensky, Oliver y Helgen (en sentido horario, desde la izquierda) preparan los especímenes para su posterior estudio en los museos.

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En las zonas más altas de los montes Foja, entre 2.150 y 2.200 metros de altitud, crecen helechos arborescente gigantes.

 

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La expedición montó su campamento más elevado a 2.000 metros de altitud.

 

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El dosel de la selva de montaña filtra la luz.

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Un miembro de la expedición camina con dificultad por el fango del campamento del pantano.

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Protegiéndose de la lluvia, el botánico Asep Sadili aguarda la llegada del helicóptero que ha de recogerlo. Finalmente, el helicóptero no apareció aquel día.

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Vista de los montes Foja entre el campamento del pantano y la aldea de Kwerba.

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Una expedición biológica a un remoto bosque lluvioso de Nueva Guinea descubre un mundo de criaturas extrañas y maravillosas, entre ellas una rana arborícola de nariz picuda y una minúscula polilla geómetra tan fantástica como un monstruo de ciencia ficción generado por ordenador.