Elefantes de la India: el desfile de los elefantes pintados

La decoración de elefantes alcanza cotas de arte en un festival anual que se celebra en la ciudad india de Jaipur.

1 / 12

1 / 12

CF002501. Un  símbolo cultural

Un símbolo cultural

Los elefantes han desempeñado un papel central en la historia y la cultura de la India. 

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

2 / 12

CF002716. Soldados y novios

Soldados y novios

Antaño los elefantes llevaban a los soldados a la batalla. Hoy los montan los novios en vistosas procesiones nupciales.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

3 / 12

CF002131. Resquicios de color

Resquicios de color

Después de la celebración los mahouts frotan la piel de los elefantes para quitarles la pintura, aunque siempre queda algún resto.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

4 / 12

CF002383. El fin de una tradición

El fin de una tradición

El oficio de mahout ha sido durante mucho tiempo una profesión que pasaba de padres a hijos, pero según un estudio de 2007, menos del 3% de los mahouts entrevistados querían que sus descendientes siguieran sus pasos.

charlesfreger.com

 

Foto: Charles Fréger

5 / 12

CF001127. Cada vez son menos

Cada vez son menos

«En la actualidad las comunidades tradicionales de mahouts están fragmentadas o son casi inexistentes», dice Suparna Baksi Ganguly, que colaboró con el Grupo de Trabajo sobre Elefantes del Gobierno indio.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

6 / 12

CF001681. El Holi

El Holi

Los elefantes se pintan con los mismos tipos de pigmentos que se utilizan en el Holi, la celebración hinduista en la que los participantes se rocían unos a otros de vivos colores.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

7 / 12

CF000824. Festival del Elefante de Jaipur,  Rajastán

Festival del Elefante de Jaipur, Rajastán

La decoración de los elefantes para el festival de Jaipur, que tiene lugar la víspera del Holi, se encarga a artistas profesionales. 

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

8 / 12

CF001816. El ankus

El ankus

El ankus (fusta para estimular a los elefantes) es uno de los ocho objetos auspiciosos del hinduismo.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

9 / 12

CF002019. Pequeños avances

Pequeños avances

Antaño los maharajás portaban ankus decorados con joyas como símbolo de su poder. En la actualidad los mahouts utilizan palos de madera para controlar a los elefantes, puesto que se ha ilegalizado el afilado gancho del ankus.

charlesfreger.com 

Foto: Charles Fréger

10 / 12

CF001893. Leyendas hindúes

Leyendas hindúes

Según una leyenda hindú, el elefante fue uno de los varios tesoros que emergieron del océano cuando los dioses y los demonios unieron sus fuerzas para batir las aguas. 

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

11 / 12

CF000989. Sin colmillos

Sin colmillos

Los elefantes asiáticos no tienen los enormes colmillos de sus primos africanos; muchos machos incluso carecen de ellos.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

12 / 12

CF002574. Caracterización animal

Caracterización animal

En el caso de las hembras, los incisivos son tan pequeños que quedan ocultos por el labio superior. Algunos mahouts forran estos dientes con aparatosos colmillos de plástico para dar a sus elefantes un aire más espectacular.

charlesfreger.com

Foto: Charles Fréger

La decoración de elefantes alcanza cotas de arte en un festival anual que se celebra en la ciudad india de Jaipur.

La realeza india, tanto la hinduista como la musulmana, sabía que la mejor forma de ejercer el poder era a lomos de un elefante. Los reyes aparecían ante sus fascinados súbditos sobre unas monturas cuyos colmillos de marfil relucían bajo el oro y la plata y cuyos cuerpos brillaban con sedas y terciopelos. «Un elefante montado por un rey es radiante; un rey montado en un elefante es resplandeciente», proclama un manuscrito histórico.

Más información

Leopardos ante la cámara

Leopardos ante la cámara

Hoy los reyes son los turistas, y por eso en el Festival del Elefante de Jaipur, en Rajastán, los elefantes ya no participan en pompas, sino en partidos de polo, en demostraciones de fuerza y en un concurso de belleza. Estos animales son bestias de carga que pasan la mayor parte del tiempo subiendo a los turistas hasta el Palacio de Amber, monumento histórico situado en una colina sobre la ciudad que atrae visitantes de todo el mundo. Cuando llega el festival anual son ataviados con sus mejores galas. La pasada primavera Charles Fréger viajó a Jaipur para inmortalizarlos en toda su gloria: puro esplendor de pinturas, abalorios y telas. Al fotógrafo le atraían los elefantes porque en la India son «sacralizados a veces y utilizados otras». Pero también tienen una personalidad fuerte, añade, y «se pasan todo el tiempo jugando y moviéndose». Aunque pudo fotografiarlos, al final el festival se suspendió, según dicen los medios porque varios grupos de defensa de los animales expresaron su preocupación por el trato que se les daba.

El elefante es venerado por los indios desde tiempos inmemoriales, lo que ha «contribuido sobremanera» a su protección, asegura Rachel Dwyer, estudiosa británica de la historia cultural de los elefantes indios. «Los elefantes de la India han sobrevivido en mayor número que otros congéneres asiáticos.» Ante cualquier nueva empresa, aquí siempre se invoca a Ganesh, el dios con cabeza de elefante. Están presentes en los templos e imparten bendiciones a los devotos. Y de las mujeres bellas se dice que tienen andares de elefante.

Más información

Marfil de culto

Marfil de culto

Pero estos animales se enfrentan a un futuro incierto. Se calcula que hay entre 3.500 y 4.000 ejemplares en cautividad, y según Suparna Baksi Ganguly, que colaboró con el Grupo de Trabajo sobre Elefantes del Gobierno indio, «casi todos forman parte del ingente tráfico ilegal de animales salvajes». Se han dado algunos pasos para mejorar su bienestar. Los que aparecen fotografiados en estas páginas viven en Hathi Gaon, un pueblo cercano al Palacio de Amber diseñado ex profeso para ellos y sus mahouts. Los recintos que los cobijan están dispersos entre charcas en las que los mahouts bañan a sus animales al final del día. «La tradición no tiene sentido si conduce al sufrimiento y la explotación», dice Ganguly. Pero, añade: «Todos los indios, por cultura, aman, respetan y veneran al elefante».