Detrás de las máscaras rituales

Un viaje al significado de la máscara a través de las fotografías de Phyllis Galembo.

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Máscaras africanas

SIERRA LEONA

Durante las fiestas de Freetown, los clubes sociales desfilan por las calles de la ciudad guiados por un «diablo» ancestral. Este espíritu de un búfalo de agua, fiero y estrafalario, es la figura representativa de un club masculino.

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Máscaras africanas

HAITÍ

No todas las mascaradas requieren usar caretas, y no todas se celebran en África. En Jacmel, tres niños se transforman en Pa Wowo (campesinos pintados y con faldas de hojas de cocotero que personifican la pobreza) para el carnaval. Jean Borgatti, historiadora del arte, dice que la participación de niños gusta a todos «porque significa continuidad».

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Máscaras africanas

BURKINA FASO

Un elefante y un murciélago posan durante una celebración llamada Dodo, en Burkina Faso, en la que los niños provistos con una máscara cantan y bailan bajo la luna llena.

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Máscaras africanas

GHANA

En la ciudad de Winneba, el vaquero aúna las facetas de protector y de figurín. Este, salido del Festival de Disfraces que desde hace un siglo cierra el año, lleva un conjunto divertido: vivos adornos navideños, tela con rayas de cebra en alusión a la fauna salvaje, y tejidos importados que evocan las culturas africana, europea y popular.

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Máscaras africanas

BENÍN

Este extraño personaje, que aparece en una ceremonia celebrada todos los años en Agnoli en honor a las mujeres, se conoce como «La sabiduría no se vende en el mercado». El abigarrado atuendo tal vez comunique el mensaje de que el conocimiento es algo que no se puede comprar, apunta el experto Babatunde Lawal.

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Máscaras africanas

ZAMBIA

«Ataviado con una máscara hecha con ramas, cartón y cera de abeja, este joven participante en una ceremonia de iniciación se ha disfrazado de un espíritu ancestral llamado Likishi», dice el fotógrafo Phyllis Galembo.

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Máscaras africanas

SIERRA LEONA

Mathom (el diablo Limba) y Ghongorli, miembros del Grupo Nacional de Danza de Freetown, Sierra Leona.

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Máscaras africanas

SIERRA LEONA

Los volantes dan un aire femenino a este bufón danzarín, llamado jollay, que participa en un desfile de Fullahtown. Pese a que el atuendo del personaje es de niña pequeña, el actor es un hombre. Como en el teatro griego, las mascaradas africanas reflejan sociedades de dominio masculino. Las mujeres suelen quedar al margen porque se dice que las máscaras vinculan a quien las lleva con un mundo espiritual peligroso. «El mero gesto de ponerse una careta –apunta Borgatti– ya es un acto trascendente.»

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Máscaras africanas

SIERRA LEONA

Los nuevos materiales e influencias empujan a los artistas a la improvisación. En Kroo Bay se representa el espíritu del ciervo, propio de una sociedad cazadora, con una máscara tradicional de madera, unos guantes comprados y una armadura fabricada con una red a la que se han cosido rodajas de calabaza.

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Máscaras africanas

NIGERIA

«Hice esta fotografía durante mi visita al poblado de Nkim, en la región de Cross River», explica Gallembo. «En aquel momento no se estaba celebrando ninguna fiesta. Pero máscaras janiformes (con dos rostros) de madera y piel de animal como esta participan en los funerales, ceremonias de homenaje a reyes y jefes tribales de Nigeria y otros rituales. Las plumas son un signo de poder. Las máscaras con dos rostros –uno de las cuales suele ser amable y el otro huraño– son habituales en otras muchas culturas».

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Máscaras africanas

NIGERIA

Durante la Navidad en Calabar, la capital de Cross River, algunos espíritus se representan con frondas y tejidos de malla.

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Máscaras africanas

NIGERIA

Otros espíritus representan a la naturaleza o a los ancestros que guían, juzgan o simplemente entretienen a los vivos.

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NIGERIA

En la aldea de Alok una talla de Mami Wata, un espíritu acuático femenino, corona el tocado de un hombre disfrazado. Mami Wata, figura controvertida, está relacionada con la salud y la riqueza en África y su diáspora, y demonizada por algunos integristas islámicos y cristianos.

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Máscaras africanas

NIGERIA

En la variopinta región de Cross River existe una gran cantidad de tradiciones en materia de máscaras. En la remota Eshinjok, una troupe de acróbatas hipnotiza la vista y el oído con fibras tejidas a mano y teñidas de vivos colores y con los adornos de conchas, cascabeles y tapones de botella que llevan en los tobillos.

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HAITÍ

Hombre con látigo en Jacmel, Haití.

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HAITÍ

Un joven enmascarado sostiene las herramientas de las revoluciones modernas, una pistola y un teléfono. Otras partes de su infernal indumentaria entroncan con el pasado de Haití: las cuerdas simbolizan el sufrimiento de los esclavos, y la piel untada de carbón y melaza es un disfraz barato y sencillo que se luce desde la época colonial.

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Un viaje al significado de la máscara a través de las fotografías de Phyllis Galembo.

En el reino de los espíritus, la máscara es más que una mera fachada. Tiene el poder de transformarlo todo por completo. El enmascarado (casi siempre un hombre) puede hablar de otra forma, moverse de otro modo, comportarse de otra manera, porque es otro ser. Se coloca la máscara, y la línea que separa realidad e ilusión, dios y hombre, vida y muerte se desdibuja. El enmascarado no interpreta un papel. Se convierte en él.

Más información

El Carnaval y los bailes de máscaras en el siglo XVIII

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La máscara constituye la clave del disfraz, a menudo con accesorios, que se lleva en la mascarada, una ceremonia ritual ejecutada ante una comunidad. Algunas mascaradas son meramente lúdicas; es el caso de un desfile, por ejemplo, o de una danza que afianza la identidad cultural de una comunidad. Otras forman parte integral de un rito religioso o social. En ellas el enmascarado puede representar el papel de una especie de policía moral que da órdenes, castiga, mantiene y restablece el orden, o que preside un cambio, una transición: de niño a hombre, de ciudadano a caudillo, de la siembra a la cosecha.

Los orígenes de las máscaras se pierden en las nieblas de la historia ancestral, pero quizá radiquen, como sugiere el experto en historia del arte Herbert M. Cole, en rituales de caza: el deseo de encarnar o tal vez apaciguar el espíritu de la presa.

Phyllis Galembo lleva más de 20 años viajando a África y Haití para documentar el arte de la mascarada. ¿Qué hay en las máscaras que ejercen tal atracción? «Es su creatividad –dice la fotógrafa–. No es solo la máscara,sino todo el conjunto y la singularidad del atuendo ritual.» Para tomar sus imágenes, Galembo recorre tanto ciudades como aldeas remotas y, con ayuda de un guía, averigua cuándo y dónde se celebrarán las ceremonias de máscaras. Monta la iluminación y un trípode de cara a una pared, una valla, el lado de una casa… y deja que los retratados se coloquen como quieran. Tira un carrete de 12 fotos. Y no hay más. «A veces me sale bien, a veces no», dice. Casi siempre sí.

Fotografías de Phyllis Galembo