La baja por paternidad en Suecia

En Suecia se reparten 480 días de permiso para hacerse cargo de los niños y los padres reciben una bonificación para que el reparto de la baja sea igualitario

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IAM 00072048. Cuatro meses de permiso

Cuatro meses de permiso

Después de nacer, Parisa y Leia, gemelas prematuras, no podían mamar. Samad Kohigoltapeh, el padre de las criaturas, acababa de darles leche artificial con jeringuilla y las tenía en contacto con su cuerpo, piel con piel.  Este ingeniero de caminos compartió con su mujer el permiso parental durante los primeros cuatro meses de vida de las niñas y después las cuidó en solitario otros seis meses.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072038. Hora del baño

Hora del baño

«Nuestros hijos confían en mí tanto como en mi pareja, porque ambos nos hemos tomado el permiso parental», dice Andreas Bergström, funcionario de vigilancia penitenciaria. Para Sam (en el fregadero) y Elliot es la hora del baño.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072040. Desayuno en familia

Desayuno en familia

"Creo que he aprendido mucho sobre mí mismo durante todo este tiempo con Elling", dice el artista Loui Kuhlau, quien pasó un año de permiso cuidando de su hijo.
 

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072042. Rutina familiar

Rutina familiar

Johan Ekengård y su mujer reparten a partes iguales el permiso de paternidad. Aquí, se las arregla con su rutina matinal con sus hijos, de derecha a izquierda: Tyra, Stina y Ebbe.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072043. Nueve meses al cuidado de los pequeños

Nueve meses al cuidado de los pequeños

"Estaré eternamente agradecido por haber podido estar de baja tanto tiempo", declara Juan Cardenal, un estudiante que pasó nueve meses en casa al cuidado de Alma (a la izquierda) e Ivo.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072045. Pintando las uñas

Pintando las uñas

La familia de Martin Gagner se mudó desde los Países Bajos hasta Suecia para estar más tiempo con su hijo Valdemar y su hija Mathilda, a quien le pinta las uñas en esta fotografía.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072066. Un año para cada hija

Un año para cada hija

El profesor Fredrik Karlsson da un beso a hija Harriet. Se cogió un año de permiso de parternidad para estar con ella, igual que hizo con su hermana mayor, Edith. 

 

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072049. Permiso igualitario

Permiso igualitario

El doctor Erik Lindblad lee en la biblioteca con su hija Märta. Compartió con su mujer equitativamente el permiso de paternidad.

 

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072071. Un padre multitarea

Un padre multitarea

Durante sus ocho meses de baja por partenidad al cuidado de su hijo Gustav, el comercial Ola Larsson aprendió a realizar diferentes tareas a la vez para mantener a su pequeño fuera del alcance de la aspiradora.
 

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072044. Una utopía en Suecia

Una utopía en Suecia

El permiso de paternidad en Suecia "parece una utopía para mucha gente", afirma el mozo de almacén y músico Markus Bergqvist, quien pasó seis meses cuidando de Ted, su hijo mayor, y ocho meses con Sigge, su hijo pequeño.

Foto: Johan Bävman

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IAM 00072083. Sin pañales

Sin pañales

El ingeniero Urban Nordh, quien obtuvo 10 meses de permiso, asegura que él y su mujer 'trabajaron realmente duro' para enseñar a su hijo Holger a usar el orinal. Le quitaron los pañales al cumplir un año.
 

Foto: Johan Bävman

En Suecia se reparten 480 días de permiso para hacerse cargo de los niños y los padres reciben una bonificación para que el reparto de la baja sea igualitario

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El nacimiento de Viggo, el hijo de Johan Bävman, fue también el inicio de un proyecto fotográfico muy personal: la observación de los padres que hacen uso del extenso permiso parental sueco para quedarse en casa con sus hijos.

En todo el mundo es habitual que las madres disfruten de una baja maternal remunerada: es una política gubernamental en 34 de los 35 países que integran la OCDE (la excepción es Estados Unidos). Aproximadamente dos de cada tres de esos países también financian bajas por paternidad, aunque sean mínimas; el primero que am­­plió la prestación fue Suecia en 1974.


El programa sueco permite que ambos progenitores se repartan 480 días de permiso subsidiado para hacerse cargo de los niños y reciben una bonificación para que el reparto de la baja sea igualitario. Pero pese a esos incentivos, solo el 14 % de los padres suecos «la comparten al 50 % con su pareja», dice Bävman.

Solo el 14 % de los padres suecos «la comparten al 50 % con su pareja», dice Bävman.


El fotógrafo se sumó a las filas de los que sí la comparten en 2012 con el nacimiento de Viggo –«Quería estar solo en casa con el bebé, para llegar a conocer sus necesidades»– y recientemente ha repetido la experiencia con Manfred, nacido en 2016. En su proyecto fotográfico (ahora convertido en un libro), Bävman retrata a padres de Suecia que se ocupan de los niños y de la casa. «La gente no es consciente de que hablamos de un trabajo ímprobo y a tiempo completo –dice–, algo que toda la vida ha recaído en las mujeres».

Como la mayoría de las mujeres que acaban de dar a luz, Caroline Ihlström ansiaba acunar y amamantar a sus recién nacidas. Pero Parisa y Leia, gemelas prematuras, no podían mamar.

Cuando poco después del parto llegó Bävman para fotografiar a la familia, el padre, Samad Kohigoltapeh, acababa de darles leche artificial con jeringuilla y las tenía en contacto con su cuerpo, piel con piel (derecha). Este ingeniero de caminos compartió con su mujer el permiso parental durante los primeros cuatro meses de vida de las niñas y después las cuidó en solitario otros seis meses.

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Hasta la fecha Bävman ha retratado a 45 padres de baja por paternidad. Le gusta presentarlos como ejemplo «para que los hombres aprecien los beneficios de acogerse a este permiso». No le convence el término coloquial con el que algunos suecos se refieren a ellos: latte-pappor, o «papás café con leche», como si se ocupasen de sus hijos entre salidas a la cafetería. Aunque sí se toma sus cafés, dice Bävman, «no tengo tiempo ni de sentarme».

Cogerse permisos prolongados para estar con sus hijos lo ha hecho mejor padre, asegura. Confía en que su proyecto fotográfico anime a más padres –y a más países– a probarlo.