La baja por paternidad en Suecia

Patricia Edmonds

24 de febrero de 2017

En Suecia se reparten 480 días de permiso para hacerse cargo de los niños y los padres reciben una bonificación para que el reparto de la baja sea igualitario

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El nacimiento de Viggo, el hijo de Johan Bävman, fue también el inicio de un proyecto fotográfico muy personal: la observación de los padres que hacen uso del extenso permiso parental sueco para quedarse en casa con sus hijos.

En todo el mundo es habitual que las madres disfruten de una baja maternal remunerada: es una política gubernamental en 34 de los 35 países que integran la OCDE (la excepción es Estados Unidos). Aproximadamente dos de cada tres de esos países también financian bajas por paternidad, aunque sean mínimas; el primero que am­­plió la prestación fue Suecia en 1974.


El programa sueco permite que ambos progenitores se repartan 480 días de permiso subsidiado para hacerse cargo de los niños y reciben una bonificación para que el reparto de la baja sea igualitario. Pero pese a esos incentivos, solo el 14 % de los padres suecos «la comparten al 50 % con su pareja», dice Bävman.

Solo el 14 % de los padres suecos «la comparten al 50 % con su pareja», dice Bävman.


El fotógrafo se sumó a las filas de los que sí la comparten en 2012 con el nacimiento de Viggo –«Quería estar solo en casa con el bebé, para llegar a conocer sus necesidades»– y recientemente ha repetido la experiencia con Manfred, nacido en 2016. En su proyecto fotográfico (ahora convertido en un libro), Bävman retrata a padres de Suecia que se ocupan de los niños y de la casa. «La gente no es consciente de que hablamos de un trabajo ímprobo y a tiempo completo –dice–, algo que toda la vida ha recaído en las mujeres».

Como la mayoría de las mujeres que acaban de dar a luz, Caroline Ihlström ansiaba acunar y amamantar a sus recién nacidas. Pero Parisa y Leia, gemelas prematuras, no podían mamar.

Cuando poco después del parto llegó Bävman para fotografiar a la familia, el padre, Samad Kohigoltapeh, acababa de darles leche artificial con jeringuilla y las tenía en contacto con su cuerpo, piel con piel (derecha). Este ingeniero de caminos compartió con su mujer el permiso parental durante los primeros cuatro meses de vida de las niñas y después las cuidó en solitario otros seis meses.

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Hasta la fecha Bävman ha retratado a 45 padres de baja por paternidad. Le gusta presentarlos como ejemplo «para que los hombres aprecien los beneficios de acogerse a este permiso». No le convence el término coloquial con el que algunos suecos se refieren a ellos: latte-pappor, o «papás café con leche», como si se ocupasen de sus hijos entre salidas a la cafetería. Aunque sí se toma sus cafés, dice Bävman, «no tengo tiempo ni de sentarme».

Cogerse permisos prolongados para estar con sus hijos lo ha hecho mejor padre, asegura. Confía en que su proyecto fotográfico anime a más padres –y a más países– a probarlo.