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Gorilas huérfanos de África central

Gorilas huérfanos de África central

Gorilas huérfanos de África central

En el Congo y en Gabón, personas que huyeron de la guerra civil se dedicaron de manera entusiasta a criar, socializar y, por último, devolver al estado de lilbertad a gorilas de llanura occidentales.

"¡Buenos días, niños! ¡Buenos días!" La voz de Judy McConnery resonó bajo la tenue luz de la desvencijada cabaña. Aparecieron cuatro caras ansiosas en las barras de una tosca jaula para crías y ocho brazos peludos se extendieron entre la barrera de palos de madera. El cuarteto de crías entonó un coro de quejidos implorantes: la versión gorila de "¡Dame!". McConnery distribuía pedazos de pan entre las crías. Al otro lado de la pared interior de la cabaña, siete gorilas, de entre cuatro y ocho años, se acababan de despertar y esperaban su desayuno de leche, pan y frutas tropicales. Eran las siete de la mañana en la República del Congo y ya había comenzado la rutina diaria en el campamento de gorilas huérfanos. Situado en la costa atlántica del Congo, este campamento, que se encuentra en el Santuario Tchimpounga del Instituto Jane Goodall, servía como hogar provisional de once gorilas de llanura occidentales. Aunque sus orígenes exactos eran inciertos, en la mayoría de los casos eran "huérfanos de la carne del bosque". Sus madres murieron a manos de cazadores, que ahumaron la carne en campamentos en el bosque y la enviaron a ciudades y pueblos de todo el país. Lea el artículo completo de la revista.