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Genes y evolución: de las aletas a las alas

Genes y evolución: de las aletas a las alas

Genes y evolución: de las aletas a las alas

Los científicos reconstruyen las etapas a través de las cuales la evolución logró sus éxitos. Una misma dotación genética puede dar lugar a estructuras simples o muy complejas.

El padre de la evolución era un padre inquieto. Pocas cosas preocupaban tanto a Charles Darwin como el reto de explicar el origen de las estructuras más complejas de la naturaleza, como el ojo. "Aún hoy, el ojo me produce escalofríos", escribió en 1860. Actualmente los biólogos están empezando a entender los orígenes de la complejidad de la vida: el exquisito mecanismo óptico del ojo, la obra maestra de ingeniería de un brazo, la arquitectura de una flor o de una pluma, la coreografía que permite que billones de células cooperen en un solo organismo. La respuesta fundamental es evidente: de un modo u otro, todas esas maravillas evolucionaron. "La idea básica de la evolución es tan elegante, tan bonita y tan simple –dice Howard Berg, un investigador de Harvard que ha dedicado gran parte de los últimos 40 años al estudio de uno de los ejemplos más humildes de la complejidad de la naturaleza: el flagelo de las bacterias comunes–. La idea consiste simplemente en trastear un poco, cambiar alguna cosa y preguntarse si el cambio mejora o no las oportunidades de supervivencia. Si no las mejora, entonces esos individuos mueren y la idea desaparece. Si funciona, entonces esos individuos triunfan, y las fuerzas de la naturaleza siguen trasteando y mejorándolos. Es una técnica con un enorme potencial." Lea el artículo completo en la revista