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Gales

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Gales

Eclipsado hasta ahora por Inglaterra, el orgullo de su antigua lengua y una economía en auge están potenciando el nuevo Cymru ("tierra de compatriotas"), nombre en galés del país, que intenta hacer oír su voz con más fuerza mediante la Asamblea Nacional nacida tras el traspaso de competencias por parte del Gobierno central. La construcción de nuevos edificios está transformando Cardiff, la capital, de puerto degradado en una ciudad abierta al mar

Simon, ¿quieres intentar expresar la primera?", preguntó la profesora, Carole Bradley, la primera mañana de un curso intensivo de galés de tres días en la Universidad de Cardiff. Carole no pudo ser más amable, pero al clavar la vista en las palabras Betus-y-Coed empezaron a entrarme sudores."Bet-vuus-i-co-ed", farfullé."Betas-a-coid", corrigió Carole, rimando la primera palabra con setas."Tened mucho cuidado con los falsos amigos –nos advirtió Carole–: palabras galesas que se parecen mucho a algunas inglesas pero cuya pronunciación es completamente distinta." Por ejemplo, tomemos la palabra gallu. Yo suponía que se pronunciaría algo así como Gallo, apellido de unos hermanos vinicultores muy conocidos en California, pero estaba muy equivocado."¡Gashi!", graznó Carole, haciendo un ruido similar al de las marchas de mi viejo Volvo. El galés es un idioma gutural, y para nosotros significaba emitir unos sonidos articulados con la úvula que nunca antes habíamos pronunciado. "Tenéis que beber mucho café –añadió Carole para animarnos–, y así segregaréis más saliva."Lea el artículo completo en la revista.