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Faraones del Sol

Faraones del Sol

Faraones del Sol

Ajnatón, cuyo nombre significa "el que place al dios solar", gobernó Egipto durante el tiempo suficiente para transformar su gran imperio. Rompió con una tradición religiosa de siglos al acabar con el poder que había tomado la clase sacerdotal tebana de Amón, e instauró el culto único al dios Atón. Su esposa, la reina Nefertiti, adquirió mayor influencia de la que ninguna otra soberana había gozado. Además, sustituyeron Tebas por una nueva capital, Ajtatón, el emplazamiento de cuyas ruinas se halla en la actual Tell el-Amarna. Las excavaciones arqueológicas en esta ciudad aportan pistas sobre

Una mañana del año 1353 a.C., un joven faraón de Egipto se levantó antes del alba para saludar al Sol con un poema que amaba y que tal vez había escrito: "Bellamente apareces en el horizonte celeste", oró cuando la luz del día empezó a bañar Tebas, la capital egipcia. Para él, los rayos solares eran la personificación de un antiguo dios llamado Atón, al que veneraba con fervor. "Oh Atón, que vives y engendras vida. [...] ¡Oh, divinidad única, sin ninguna otra que reine a tu lado! Creas la Tierra conforme a tu deseo. [...] Estás en mi corazón, y no hay nadie que te conozca excepto tu hijo."Aquélla no era una mañana corriente para el rey, ni para el antiguo Egipto. El faraón Amenofis III había muerto, y su hijo adolescente tenía ahora el poder de elevar a Atón sobre todas las demás deidades del panteón egipcio, por encima incluso del omnipotente Amón, que durante cientos de años había prevalecido en Tebas como "Rey de los dioses".Lea el artículo completo en la revista.