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Exploración en la abrupta costa sur de Chile

Exploración en la abrupta costa sur de Chile

Exploración en la abrupta costa sur de Chile

Batallando contra la furia de vientos y lluvias torrenciales, una expedición de dos docenas de científicos y espeleólogos exploran un promontorio en el extremo sur de América: la isla Madre de Dios. En este lugar, cubierto por un bosque lluvioso como el que se esperaría hallar en los trópicos, descubren que la roca es como un colador de sumideros y simas.

Aunque nunca había visitado la costa sur de Chile, había oído decir que esta parte del país era uno de los lugares más hostiles, y hermosos, del planeta. Así pues, aproveché la oportunidad de unirme a una expedición de dos docenas de científicos y exploradores que se disponía a navegar 1.200 kilómetros de la costa occidental de América del Sur. El destino era la isla Madre de Dios, un promontorio de roca yermo y deshabitado de unos 1.200 kilómetros cuadrados, castigado por una vorágine de mares encrespados, vientos y lluvias torrenciales. A pesar de tan adversas condiciones, la isla era un paraíso para los jefes franceses de la expedición, el espeleólogo Jean-François Pernette y el geomorfólogo Richard Maire, quienes ya la habían avistado en 1997. Aunque las tormentas les impidieron desembarcar, apreciaron en la distancia que la mayor parte de Madre de Dios era un carst (karst), piedra caliza expuesta, y que por tanto podría estar horadada por numerosas simas y grietas. Pernette y Maire, expertos en cuevas y formaciones cársticas, querían explorar el terreno a fondo. Lea el artículo completo en la revista.