Empresas más sostenibles, cómo combatir el cambio climático

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10 de diciembre de 2015

En 2009, cuando el Centro Sloan de Administración de Empresas del MIT encuestó por primera vez a las compañías sobre sus medidas en materia de sostenibilidad, resultó que la mayoría «hacía solo lo justo para cumplir los requisitos legales». Cinco años después la encuesta mostraba un panorama diferente: casi dos tercios de las empresas decían que la sostenibilidad estaba entre sus prioridades, cosa que antes solo atañía a menos de la mitad. ¿Qué había cambiado? La valoración de las iniciativas verdes por parte de los directivos, afirman Patricia y Jack Phillips, autores de The Green Scorecard. «Hoy, la mayoría de las empresas, por no decir todas, reconocen que el cambio climático es un problema –escriben–. Las firmas inteligentes usan su estrategia medioambiental para lograr ventaja competitiva.»

Macrodatos
En el marco de la Climate Data Initiative impulsada por Barack Obama, los gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Amazon están empleando su poder informático para digerir todos los datos medioambientales y ayudar a las comunidades a prepararse ante un paisaje cambiante. Los resultados, que van desde mapas de sequías hasta cartas hidrográficas, pueden servir a los agricultores para gestionar los cultivos o a las autoridades para alejar las construcciones de las zonas inundables.

Repotenciación
En busca de una energía más limpia sin tener que desmantelar prematuramente las centrales, las empresas optan por reformarlas, emplear otros combustibles e incentivar la eficiencia. Algunas compañías están «repotenciando» las centrales térmicas de carbón, para que funcionen con gas natural o biomasa; solo en Estados Unidos hay casi 50 centrales a la espera de rediseño. La repotenciación, un término de la industria, también se aplica a camiones, edificios y terrenos. Las empresas, que no soportan ver cómo se quedan obsoletos sus valiosos activos, no se lo piensan dos veces. Ratto Group, una firma de recogida de basuras de California, está sustituyendo la maquinaria de 17 camiones diésel por sistemas eléctricos que cumplan con la legislación estatal en materia de contaminación atmosférica. «Esto me permite conservar los vehículos que ya tengo –dice Lou Ratto, jefe de operaciones– y seguir con ellos cuanto quiera.»