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El Valle de las Momias

El Valle de las Momias

El Valle de las Momias

En un oasis de Egipto, los arqueólogos han descubierto un vasto campo de enterramiento que contiene momias doradas y sorprendentes utensilios de un mundo que desapareció hace cerca de 1.700 años.

En la arqueología moderna, pese a la tecnología informática y el vasto conocimiento de las culturas clásicas, a veces la mejor herramienta de que puede disponer un arqueólogo es la buena suerte. La suerte y una pezuña de asno bien colocada. Fue justamente esta combinación la que llevó a los científicos hasta una de las mayores concentraciones de momias encontradas en Egipto. En 1996, en el aislado oasis de Bahriyya, a 380 kilómetros al sudoeste de El Cairo, un hombre que vigilaba el semiderruido templo de Alejandro Magno, de 2.300 años de antigüedad, se dirigió al trabajo con su acémila. Cuando el hombre y su montura cruzaban el desierto, sucedió algo insólito. A un kilómetro del templo, el casco del asno se hundió en la arena. "El guarda se bajó del asno –me dice Zahi Hawass-. Ayudó al animal a incorporarse y miró dentro del agujero que se había abierto. En el interior vio una tumba." Hawass, director general de las pirámides de Gizeh, Saqqara y el oasis de Bahriyya, es un hombre fornido, enérgico, con la mirada penetrante y una sonrisa felina. "Como dicta la ley –continúa-, había que aislar la zona y los arqueólogos la tenían que evaluar. Y esto es lo que tenemos..." Hawass señala el desierto, donde al menos 150 hendiduras rectangulares del tamaño de autobuses escolares socavan la arena. Lea el artículo completo en la revista.