Hemeroteca

El valle de la Muerte

El valle de la Muerte

El valle de la Muerte

En el aislado valle de Hukawng, en Myanmar, la antigua Birmania, el tigre era el rey de la selva hasta que llegaron los cazadores furtivos y los buscadores de oro. Ahora se está elaborando un plan para restaurar su reino: crear la mayor reserva de tigres del mundo.

Sonidos estruendosos me asaltan a través de la tela mosquitera. Tardo unos segundos en situarme. En mi anterior viaje a este mismo lugar me despertaban las voces matutinas de los gibones, el distante barrito de los elefantes y el grito estridente de los cálaos. Ahora, mientras mi mente se despeja, reconozco el áspero carraspeo de los motores de camión y el repetitivo golpeteo de las bombas hidráulicas. A través de los postigos abiertos de mi cabaña veo el dosel del bosque en la distancia. Ésta es todavía la pintoresca aldea de Shingbwiyang, en otro tiempo hogar de apenas unos pocos centenares de habitantes del interior del valle de Hukawng, en el norte de Myanmar, país antiguamente conocido como Birmania. Pero una galopante fiebre del oro, iniciada durante el año que he permanecido ausente, ha atraído a un enjambre de miles de personas hasta este remoto paraje. No es esto lo que yo esperaba encontrar a mi regreso. Como director de ciencia y exploración de la Wildlife Conservation Society (WCS), mi objetivo es explorar y tratar de conservar los últimos lugares salvajes del mundo. Por esta razón he vuelto al valle de Hukawng. Después de que un reconocimiento previo de la zona certificase que en ella abundan los tigres y otras especies animales, en abril del año 2001 el Departamento Forestal de Myanmar creó un extenso santuario de vida salvaje en una sección deshabitada del valle. Pocos meses después, el gobierno aumentó el envite. Lea el artículo completo en la revista.