El Sahara a vista de pájaro

El Sahara a vista de pájaro

El Sahara a vista de pájaro

Desde el cielo, con parapente, una mochila motorizada y 10 litros de combustible, un intrépido fotógrafo obtiene una perspectiva extraordinaria del desierto.

Mi vida pende de los hilos del paracaídas. Las manos se mueven con torpeza al cambiar los objetivos de la cámara que llevo colgada al cuello. Temo que se me caiga un objetivo y que se introduzca en la hélice que gira a mis espaldas. He ascendido hasta 2.300 metros, más de lo que me había propuesto, pero es el único modo de obtener la perspectiva que deseo del inmenso cráter volcánico que hay debajo. Concentrarme en el visor me ayuda a controlar el miedo. Sobrevuelo el Sahara central en un paramotor, un aparato dotado de un asiento que parece una hamaca voladora. Diseñado en Francia, combina un ala hinchada con un motor de 22 kilos que se lleva a la espalda. Con 10 litros de combustible puedo permanecer en el aire unas dos horas. Una ráfaga repentina puede hacer que el ala llena de aire se desplome, y siempre existe el riesgo de que el viento me aleje de mi trayectoria y muera de sed o insolación antes de que mis compañeros me encuentren. La decisión de utilizar el paramotor fue difícil, pero no tenía otra opción. En una región de África con pocos aviones y ningún helicóptero, necesitaba un aparato portátil para desplazarme por el desierto carente de carreteras. Lea el artículo completo en la revista.