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El Niño/La Niña

El Niño/La Niña

El Niño/La Niña

Aunque la mejora de los sistemas de previsión ha reducido las destrucciones, el periódico calentamiento y enfriamiento de las aguas del Pacífico sigue desencadenando tormentas devastadoras.

Se elevó desde el Pacífico tropical a finales de 1997, transportando más energía que un millón de bombas atómicas. Cuando concluyó su trayectoria ocho meses más tarde, el gigantesco El Niño de 1997-1998 había trastornado patrones meteorológicos en todo el mundo, provocado la muerte de 2.100 personas y causado daños materiales por un valor aproximado de 33.000 millones de dólares.Isaías Ipanaqué Silva no sabía nada de eso. Lo único que él y los demás campesinos de la aldea peruana de Chato Chico podían ver era que, después de semanas de lluvia incesante, el nivel del contiguo río Piura no había dejado de subir. Cada período de entre tres y siete años, desde tiempo inmemorial, se producían las mismas precipitaciones después de que una masa de agua marina cálida del tamaño de Europa apareciera ante la costa occidental de América. El océano se calentaría hasta Navidad, por eso los pescadores llamaron al fenómeno "El Niño", por el Niño Jesús. Entonces, esa titánica fuente de tormentas dejaría caer enormes cantidades de agua sobre la región noroccidental de Perú, una zona normalmente árida.Lea el artículo completo en la revista.