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El mundo menguante de los cálaos

El mundo menguante de los cálaos

El mundo menguante de los cálaos

De África a Melanesia, la caza y la pérdida de hábitat amenazan la supervivencia de unas aves que tienen una forma particular de anidar.

Pocas personas identificarían la hendidura situada en lo alto del tronco de la acacia de espinas nudosas como la entrada de un nido de ave. Y nadie, a menos que enfocara con un anteojo de gran potencia la abertura de un centímetro de diámetro, sería capaz de ver la pupila orlada de gris que mira desde el interior. La cría, un cálao piquirrojo, está considerando la posibilidad de emprender su primer vuelo bajo la penetrante llovizna que cae esta mañana húmeda en el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.La madre y el padre brillan por su ausencia, pero es algo que ya está previsto, pues al volantón le toca abrirse paso por sí solo hacia la libertad. Para ello, la naturaleza le ha dotado de un pico fuerte. Este pico forma parte integrante del cráneo que, a su vez, está sujeto a las vértebras superiores, soldadas entre sí y por tanto rígidas, lo que da como resultado un auténtico zapapico con plumas.Lea el artículo completo en la revista.