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El indómito río Yukón

El indómito río Yukón

El indómito río Yukón

Hace un siglo, decenas de miles de buscadores de oro lo recorrieron soñando hacerse ricos. Hoy, el quinto río más grande de América del Norte es un filón para los que sueñan con tierras vírgenes y libertad de acción.

"Tengo un psiquiatra –dijo Coffee John-. Viene cada año desde Berlín y afirma que soy normal." Coffee John Bodnarek vive solo en una casa de troncos junto al río Yukón. En tres años sólo ha pisado una vez una ciudad. Desde el ventanal que hay al lado de la bañera a veces puede ver a sus dos perros persiguiendo a un oso. Para conseguir dinero talla bastones y ositos de madera, que vende a los ocasionales turistas que llegan hasta allí en barca. Para comer mata alces. Por estable que sea su personalidad, calificarle de "normal" en comparación con el resto del mundo es como decir que el río Yukón es sólo un río más.El Yukon sigue siendo como solían ser los ríos: exuberante, irracional, despótico, irreductibe, imprescindible para la tierra y las vidas de sus habitantes.Lea el artículo completo en la revista.