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El gran tiburón blanco

El gran tiburón blanco

El gran tiburón blanco

Las fauces del gran blanco han sido durante mucho tiempo sinónimo de terror. Los investigadores descubren ahora el aspecto vulnerable de este magnífico predador.

"Haai op die aas." Pronunciadas con tranquilidad, sin señal alguna de alarma, estas palabras no significaban nada para mí: una muestra de afrikaans incomprensible. Pero la tripulación se puso tensa de inmediato. Las conversaciones cesaron. Los cámaras fueron en busca de su equipo; el técnico de sonido comenzó a grabar. Amontonados en dos pequeños botes amarrados juntos a ocho kilómetros de la tortuosa costa de Gansbaai, República de Sudáfrica, más de diez personas quedamos inmóviles observando el agua.Andre Hartman señaló hacia la popa, a un punto situado a algunos metros detrás de los motores fueraborda. "Haai op die aas", volvió a decir. Esta vez su significado estaba claro: "El tiburón ha mordido el cebo".Una aleta dorsal de color gris oscuro cortaba las tranquilas aguas del mar. Tras ella, al menos a dos metros de distancia, la aleta caudal en forma de media luna se movía de un lado a otro, impulsando el cuerpo hacia nosotros.Lentamente, con suavidad, Andre tiró de una cuerda cuyo extremo estaba atado alrededor y a través del cráneo y las entrañas de un tiburón gris pequeño. El tiburón grande lo seguía. Nadie preguntó de qué especie se trataba. Todo en él, desde su tamaño a su color, su forma y la fría certeza de su ataque, revelaba su identidad: un gran tiburón blanco.Lea el artículo completo en la revista.