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El frágil mundo de las ranas

El frágil mundo de las ranas

El frágil mundo de las ranas

Víctimas de la contaminación, las enfermedades y la pérdida continuada de hábitat, los anfibios se están extinguiendo en todo el mundo. Buscar y capturar ranas ha sido desde siempre una actividad y habilidad herpetológica básica, pero cada vez va adquiriendo mayor relevancia debido al alarmante descenso de las poblaciones que se está produciendo en la mayoría de las especies de estos anfibios.

La noche, oscura, húmeda y cálida, era ideal para las ranas, así como para los amantes de ellas. Las gruesas gotas de lluvia caían con fuerza, golpeaban los árboles de hojas anchas de este bosque de Papúa y Nueva Guinea y resbalaban hasta el espumoso arroyo junto a mis pies. Cerca, una escarpada cascada vertía sobre un lecho de rocas. Lluvia, torrente y cascada hacían que la noche tuviera el sonido del agua, y, como celebración de este mundo líquido, en todas direcciones se oía el alegre y vibrante croar de las ranas."¡Maravilloso!", exclamó Stephen Richards, herpetólogo australiano que ha pasado gran parte de sus treinta años buscando ranas en los bosques de Papúa y Nueva Guinea y de Queensland, Australia, y que ha registrado docenas de especies como recompensa a su esfuerzo. "Para capturar ranas, hay que salir de noche", dijo.Pero no vale una noche cualquiera. La lluvia también suele ser necesaria. Para una rana, el constante repiqueteo de las gotas de lluvia es la señal de que ha llegado la hora de buscar pareja.Lea el artículo completo en la revista.