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El faro del cabo Hatteras

El faro del cabo Hatteras

El faro del cabo Hatteras

En los Outer Banks, en la costa atlántica de Estados Unidos, este faro vuelve a funcionar tras ser trasladado un kilómetro de las rompientes del océano.

Las cartas de navegación no se andan con rodeos: "La hidrografía de los Diamond Shoals no está cartografiada debido a la naturaleza variable de la zona. La navegación es muy peligrosa para cualquier embarcación." Pero, aquí estamos, en un bote de pesca bajo el faro quizá más famoso de Estados Unidos, a un kilómetro del temido cabo, en el centro del oleaje y de los bancos de arena movedizos que dieron a este lugar el siniestro sobrenombre de Cementerio del Atlántico."¡Échala allí!", dice John Robert Hooper, que puesto en pie maniobra su lancha de fabricación casera y 160 kilos de peso entre las cabrillas, acelerando el motor fueraborda para embestir las olas. "A ver si puedes pescar ese tiburón." Al oeste, emergiendo entre el oleaje, se ven las franjas blancas y negras del faro del cabo Hatteras. Con casi 64 metros de altura, es el faro de ladrillo más alto del mundo y un símbolo de 130 años de antigüedad de la época de máxima actividad marítima estadounidense.Hooper no se inmuta. "El faro no está en su sitio", refunfuña como inicio de la diatriba. Pero se interrumpe cuando una bacoreta muerde mi anzuelo. Comienza la pelea.Lea el artículo completo en la revista.