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El esquivo quetzal

El esquivo quetzal

El esquivo quetzal

Reverenciada por las antiguas culturas de Mesoamérica, esta ave iridiscente está hoy en grave peligro.

En el panteón de la antigua Mesoamérica destacaba Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que concedió el maíz a la humanidad. El plumaje de este dios era el de un ave tan estimada como él. Símbolo de riqueza, prestigio y abundancia agrícola, las plumas del quetzal mesoamericano coronaban los tocados de los soberanos mayas y aztecas, y se ofrecían y aceptaban como preciado tributo por todo el territorio. Las plumas se arrancaban a los quetzales capturados, a los que luego se dejaba en libertad para que les crecieran otras nuevas. Matar un quetzal suponía la pena capital. El homenaje a esta ave irisada perdura en el nombre de la unidad monetaria de Guatemala, el quetzal. Sin embargo, la población de esta ave está en crisis en toda su área de distribución en Mesoamérica. El primer golpe tuvo lugar en el siglo XIX, cuando en Europa se produjo una fuerte demanda de quetzales disecados. En la actualidad, las organizaciones conservacionistas se esfuerzan por salvar el hábitat del ave, que está desapareciendo en aras de los cultivos, los pastos para el ganado y la explotación forestal. Pero el arraigo del quetzal en la conciencia mesoamericana no ha disminuido. Unos lugareños mayas que conocí más tarde en Belice, fuera del territorio del quetzal, intentaron sonsacarme acerca de mi trabajo de campo: "¿Ha visto alguno? –preguntaron-. ¿Aún hay vivos?" Lea el artículo completo en la revista.