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El archipiélago salvaje de Alaska

El archipiélago salvaje de Alaska

El archipiélago salvaje de Alaska

En la última frontera de América del Norte se halla un refugio costero donde se encuentran dos de los ecosistemas más ricos del planeta: el Pacífico Norte y el mar de Bering. Sus costas dan sustento a algunas de las más lucrativas pesquerías del mundo y a la población nativa de Alaska, y a ellas acude una de las mayores concentraciones de aves y mamíferos marinos del planeta para aparearse y criar. Sin embargo, pese a tal abundancia, corren tiempos difíciles para muchos de estos mamíferos.

Vernon Byrd, enfundado de pies a cabeza en un traje de supervivencia de color naranja, se agarraba a la borda de la Zodiac mientras la embarcación avanzaba pegando botes hacia una escarpada isla con dos promontorios, surgida de la fría negrura del mar de Bering: Bogoslof. Los biólogos como Byrd pronuncian el nombre como si fuera sagrado, y en cierto modo lo es. En ruso, la voz significa "teólogo". Ningún barco puede acercarse a menos de tres millas de la costa, y los pescadores deben mantenerse a 18 millas de distancia. Incluso los biólogos encargados de la isla sólo la visitan una vez cada pocos años para no perturbar el despliegue de vida salvaje que hay en todos y cada uno de sus rincones, desde ejércitos de frailecillos coletudos que hacen madrigueras en la tierra volcánica, hasta unos pocos leones marinos de Steller tumbados en la arena negra.Lea el artículo completo en la revista.