Editorial: Una alimentación sostenible

editorial_maig 2014

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Mayo de 2014

La comida, como el agua y el aire, es sinónimo de vida. Desde este mes y a lo largo del año, nos centraremos en el tema de la alimentación y en el desafío que representa dar de comer a los cerca de 9.000 millones de personas que se estima habitarán el planeta hacia el año 2050.
Haríamos bien en prestar atención a cómo se produce nuestro sustento y en indagar si esa producción es sostenible, eficaz y segura. Casi el 40 % del suelo libre de hielo del planeta está destinado a usos agropecuarios. Las explotaciones agrícolas y ganaderas tienen consecuencias en el suministro de agua, que puede acabar contaminada por los pesticidas y abonos arrastrados por la escorrentía. Afectan el clima, pues emiten más gases de efecto invernadero que todos los automóviles y aviones del mundo. Las presas recanalizan el cauce de los ríos para regar las cosechas. Los paisajes se despojan de árboles para crear tierras de cultivo.
Para narrar esta historia, viajaremos a la sabana africana, a las plantas de productos cárnicos de Brasil y a los campos de cultivo del Medio Oeste de Estados Unidos. Para mostrar la importancia de los alimentos en la cultura y en nuestro universo espiritual, nos sentaremos a la mesa en México, Filipinas, Bielorrusia y Pakistán. Conoceremos las últimas innovaciones en la explotación del océano y ponderaremos los pros y contras de la acuicultura.
Como sucede con todos los recursos necesarios para la vida –agua, aire, energía–, debemos hallar un equilibrio entre necesidad y sostenibilidad, entre nuestras obligaciones para con la humanidad y nuestra responsabilidad para con la Tierra. Hoy más que nunca.