Editorial: nuestro hombre en China

Junio 2012

editorialjunio2012

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25 de mayo de 2012

Algunos nos preparamos ahorrando algo de dinero por si un día las cosas vienen mal dadas o, anticipándonos un poco más en el futuro, para la jubilación. Pero Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China, calculaba a muy largo plazo. Ordenó que junto a su tumba se enterrase un ejército de miles de guerreros de terracota de tamaño natural y con armas de bronce para que lo protegieran en la eternidad.

Lou Mazzatenta, cuyas fotografías ilustran el artículo de este mes sobre los últimos hallazgos en el famoso complejo funerario de Xian, entró en National Geographic en 1961 como aprendiz del departamento de ilustración. Posteriormente trabajó en el Minneapolis Tribune, hizo el servicio militar y después regresó a la revista, donde a lo largo de 30 años ha trabajado como editor gráfico, director de arte y responsable de preimpresión. Aun así, la verdadera pasión de Lou era viajar con su cámara fotográfica en busca de historias, una labor que siguió haciendo en paralelo a sus otras responsabilidades.

Lou se retiró en 1994, aunque solo en teoría. «Los soldados de terracota en color» es su decimotercer trabajo desde su supuesta jubilación, y el tercero que firma sobre el mismo tema. Podría decirse que Mazzatenta, quien siente debilidad por trabajar en China, es nuestro embajador en la «República del Ejército de Terracota». Lou se acerca a las magníficas piezas de arcilla con respeto, el mismo que a él le brindan los arqueólogos chinos. «Tal vez sea el único fotógrafo extranjero a quien permitan descender al foso y contemplar los guerreros cara a cara»,me dijo. No me sorprendería que así fuera.