Editorial: marfiles de sangre

EDITORIALOCTUBRE

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Octubre de 2012

En una exclusiva tienda de artículos de lujo de Beijing, observo cómo una pareja de chinos admira una talla de marfil valorada en cientos de miles de euros. En tan exquisito objeto ellos ven un reflejo de la riqueza. Yo veo carniceríay muerte. Y también puedo olerla. Hace unos 15 años, en Zimbabwe, fotografié los cadáveres en descomposición de unos elefantes africanos, trágicos despojos de una familia masacrada para obtener marfil.

Cada día los furtivos matan unos 70 elefantes para satisfacer el ansia de los coleccionistas de marfil y abastecer el mercado de objetos religiosos. La matanza es ingente, y va a más. Peligra la existencia misma de estas nobles bestias.

El incierto destino de los elefantes ha llevado al periodista de investigación Bryan Christy a invertir más de dos años en la elaboración de este exhaustivo trabajo. Lo que ha descubierto es espeluznante: la caza furtiva de paquidermos disminuyó desde que en 1989 se prohibiera el comercio de marfil, pero ahora la tendencia se ha invertido.

Como Bryan expone en este número, son muchas las razones que explican este cambio, pero la conclusión es solo una: hay que detener la masacre. Los marfiles de sangre no pueden continuar siendo símbolo de riqueza ni de fe. Sale demasiado caro.