Editorial

Lidiando con adolescentes

editorialoctubre2011

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4 de octubre de 2011

Mi hijo, de 14 años, me desespera tanto que estoy a punto de explotar. Levanto la voz. No, seamos sinceros, grito. Y odio gritar. Llegamos tarde. Odio llegar tarde. Mi hija, de 19 años, levantaun momento la vista del móvil, deja de escribir el mensaje y dice: «¡Ay, papá! ¡Relájate!». No soporto que me diga que me relaje. Mi hijo está plantado frente al televisor viendo un partido de la liga inglesa de fútbol. No me pregunten cómo, pero se las ha apañado paradesbloquear la tele por cable. Cosa que también odio, porque ahora no me aclaro ni siquiera para encenderla. Por si fuera poco, hadescifrado la contraseña de mi iPhone y no deja de enviar mensajes desde el sofá a esa «chica misteriosa». Me pone de los nervios. Su habitación es una leonera. No ha hecho sus deberes. No encuentrala camiseta de fútbol. Vamos a llegar tarde al partido. ¿Por qué actúan así los adolescentes?

Para soportarlos mejor, y quién sabe si para comprenderlos, hemos preparado «Hermosos cerebros», el artículo de portada de este mes. Enviamos a la fotógrafa Kitra Cahana, otra adolescente hasta hace bien poco, a Austin, Texas, para plasmar en imágenes la vida cotidiana de un instituto. Sus reveladoras fotografías evocan recuerdos agradables y otros no tanto de nuestros años adolescentes. David Dobbs escribe acerca de la conducta adolescente desde una óptica evolutiva; descubre que su comportamiento caprichoso y desesperante tiene su razón de ser.

Pero volvamos a mi mañana desquiciante: finalmente llegamos a tiempo al partido de fútbol. Mi hijo juega como si en ello le fuera la vida, marca un gol y se lanza en brazos de sus compañeros de equipo. Lo reconozco: eso no me disgusta tanto…