Editorial

Editorial

editorialabril2011

editorialabril2011

Por Chris Johns, director de National Geographic Magazine

Pocas cosas en el mundo rivalizan con el espectáculo de un volcán en plena actividad, una fuerza de la naturaleza que la mayoría de nosotros preferimos observar desde una distancia más que prudencial. Pero el volcanólogo Ken Sims no piensa lo mismo. Acompañado de Carsten Peter, fotógrafo de National Geographic, no podía darse por satisfecho hasta llegar al mismísimo borde del cráter de un volcán en erupción. De hecho, ni siquiera eso fue suficiente para él, y, como parte de su investigación, descendió en rápel hasta las entrañas del volcán Nyiragongo, en la República Democrática del Congo, para recoger lava fresca de un lago de piedra fundida a más de 1.000 °C.

El Nyiragongo es uno de los volcanes más activos y menos estudiados del planeta. También es una amenaza para casi un millón de personas que viven en la ciudad de Goma y cercanías, epicentro de una región desgarrada por la guerra. Sims y Peter conocían la naturaleza de la bestia geológica a la que se enfrentaban y estaban dispuestos a correr riesgos. Sims trataba de conseguir una muestra de lava que le permitiera avanzar en el estudio de la predicción de erupciones, y Peter quería documentar el trabajo de Sims.
En el número de este mes, Carsten Peter fotografía el descenso al corazón candente del Nyiragongo, una expedición financiada en parte con las cuotas de los miembros de la Sociedad. «Fue un sueño hecho realidad –dice Peter–. En ese lugar sientes que el pálpito de la Tierra recorre todo tu cuerpo.»