Editorial

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Por Chris Johns, director de National Geographic Magazine

Como compuesto químico, no hay nada más simple que el agua: dos átomos de hidrógeno unidos a uno de oxígeno. Pero desde la perspectiva humana, la cosa no es tan simple. Aunque el agua cubre nuestro mundo, más del 97 % es salada. Otro 2 % es agua dulce en estado sólido, en forma de nieve y hielo, lo que a nosotros nos deja menos de un 1%. Esta «extrema precariedad en la que sobrevivimos», como escribe Barbara Kingsolver en el número especial de este mes, no hará sino ir en aumento. Para el año 2025, 1.800 millones de personas vivirán en lugares con escasez de agua.
En las páginas siguientes ponemos de manifiesto el drama que se oculta tras esa estadística. Y esto es sólo el principio de un compromiso más ambicioso, tanto de la revista como de la Sociedad, para explorar el mundo del agua. Con este fin, National Geographic Society ha nombrado recientemente a Sandra Postel directora de la Iniciativa National Geographic para el Agua Dulce. Postel ha trabajado durante 25 años en el campo de la gestión del agua en calidad de investigadora, conferenciante y escritora. La iniciativa pretende no sólo educar sino también «cambiar la forma en que las personas y la sociedad se plantean el uso y la gestión del agua dulce, y aportar los instrumentos que permitan a individuos, empresas y comunidades ser parte de la solución», declara. Nuestro objetivo es dirigir un esfuerzo colectivo que nos permita responder a los desafíos planteados por este preciado y limitado recurso.