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Djenné: ciudad eterna de África occidental

Djenné: ciudad eterna de África occidental

Djenné: ciudad eterna de África occidental

Con una importante subvención de Países Bajos, esta joya arquitectónica, ciudad santa de Mali, va reconstruyendo sus edificios semiderruidos tras años de sequía y decadencia. Los albañiles, cuyos conocimientos se han ido transmitiendo de padres a hijos, basan su pericia, además de en el amor por el oficio y el respeto a los mayores, en una influencia claramente coránica. Pero una amenaza planea sobre los habitantes de la ciudad: el proyecto de construcción de la presa de Talo sobre el río Bani, afluente del Níger, puede poner fin al tipo de vida tradicional.

Encaramados con los pies descalzos a una simple ringlera de adobes de seis metros de altura, dos albañiles aplican nuevas hiladas a la pared de una casa antigua. Desde la segunda planta, su capataz coge de una pila un bloque de tres kilos y lo lanza con toda despreocupación hacia arriba. El peón más cercano lo atrapa en el aire y se inclina para colocarlo en el muro. Con una sincronización perfecta, el jefe de albañiles lanza otro ladrillo por encima de la espalda del primer operario, y el segundo lo agarra sin dificultad. Y así continúan las obras: los dos albañiles toman los adobes y los colocan en su lugar, el primero agachándose de modo que cada pieza alterna llegue hasta el segundo, mientras sus cuerpos se enderezan y se encorvan rítmicamente bajo un sol de justicia. Ni un solo ladrillo cae de sus manos a la angosta calleja de tierra. Al ver esta exhibición, un occidental hablaría de pericia, pero los albañiles de Djenné, en Mali, hablan de magia. Lea el artículo completo en la revista.