Hemeroteca

Desgarrado Sudán

Desgarrado Sudán

Desgarrado Sudán

Ricos yacimientos petrolíferos y un oleoducto construido para el transporte del crudo alimentan el corazón inexorable de una guerra civil entre norte y sur cuyas raíces se hunden en el tiempo y que parece no tener fin. Sin embargo, hay quien opina que esta riqueza podría ser un medio de traer la paz a Sudán y sacarlo de la miseria.

La guerra civil más larga de la historia reciente está siendo librada, en uno de los bandos, por hombres que vagan como dementes por los primigenios eriales de África, vestidos como auxiliares de enfermería. Una calurosa mañana los sigo mientras huyen de una emboscada tendida por el gobierno en los yacimientos petrolíferos del sur de Sudán. Uno de sus compañeros acaba de morir de un disparo, y su cadáver yace abandonado en una sabana reseca que esconde cerca de 20.000 millones de dólares en crudo. Nos retiramos lo más lejos que podemos, cruzando durante horas y bajo un sol abrasador una llanura inmensa, cauterizada, de tierra cuarteada. Me detengo un momento para observarlos: una hormigueante fila de rebeldes con sus peculiares uniformes caseros, consistentes en batas verdes de algodón y zapatillas blancas de plástico, avanza laboriosamente en la lejana calima. El chico que abre la fila lleva sobre la cabeza una batería de coche. Es el ayudante del operador de radio. Cada cien o doscientos metros, deja la carga en el suelo y vacía un zapato ensangrentado. Lea el artículo completo en la revista.