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Cuervos

Cuervos

Cuervos

Pájaros de mal agüero, estas grandes aves negras muestran una impresionante variedad de comportamientos complejos.

Las ovejas de las Rocosas se aferraban a las paredes del cañón sobre el río y los bisontes cruzaban la llanura de inundación. Había huellas frescas de un grizzly impresas en el barro acumulado en el borde de un banco de nieve fundido. Pero la criatura que atrajo mi atención aquí, en el Parque Nacional de Yellowstone, parecía estar hablando consigo misma. Encorvada entre las ramas de un pino, graznaba y parloteaba sin parar. A veces, el sonido parecía el de un líquido gorgoteando en una cañería. Luego, pasó a ser un tamborileo y, poco después, un traqueteo. Otros dos volaron por encima de mí, unos 1.500 metros más abajo del sendero. Como harían sus congéneres, graznaron al pasar. Respondí. Revolotearon y, curiosos, contestaron: ¡Cuorc, cuorc, toc! Durante el vuelo, empezaron a subir en espiral aprovechando una térmica. Poco después, ya utilizaban todo el cielo y atravesaban las nubes primaverales.Descendieron en picado 50 metros, desplegaron sus alas y dejaron que la velocidad los impulsara hacia arriba, cada vez con más verticalidad y a mayor altura, hasta la siguiente caída en picado. Giraban sobre su eje, planeaban, hacían barrenas, descensos en espiral y rizos invertidos. Realizaban las maniobras en un tándem perfecto, rozándose a menudo con las puntas de sus alas, como si fueran uno solo y su reflejo. Finalmente, volaron en línea recta durante algún tiempo, pero boca arriba.Lea el artículo completo en la revista.