Cuatro fotógrafos de National Geographic, galardonados en los premios World Press Photo

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Personal sanitario del Centro Hastings de Tratamiento del Ébola de Sierra Leona ayuda a un enfermo de este virus. El paciente había tratado de huir del centro, desorientado por los delirios típicos del ébola. Falleció unas 12 horas más tarde.

Fotografía de Pete Muller, agencia Prime para National Geographic

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Molai Kamara, a quien se atribuyen unos 12 años de edad, superó el ébola, pero todavía sufre ulceraciones y presenta dificultades para caminar. Su familia sucumbió en pleno al virus. Tras una ceremonia de alta se quedó sentado en soledad en el Centro Hastings de Tratamiento de Sierra Leona.

Fotografía de Pete Muller, agencia Prime para National Geographic

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Una familia llora cuando un miembro del equipo de enterramientos seguros retira de su casa de Freetown (Sierra Leona) el cadáver de su hijita, de tan solo un día de vida. El Gobierno dio orden de que todos los fallecidos en distritos infectados por el virus del Ébola fuesen tratados como potenciales enfermos del virus y enterrados conforme a los protocolos de seguridad.

Fotografía de Pete Muller, agencia Prime para National Geographic

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Amigos y parientes rezan ante el cadáver de un hombre de 27 años después de que un equipo de enterramiento seguro retirase de su casa a la posible víctima de ébola. Los equipos de enterramiento solían hacer recesos en su labor para permitir que los familiares pudiesen presentar sus respetos al difunto.

Fotografía de Pete Muller, agencia Prime para National Geographic

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Estos sepultureros descansan tras una larga jornada de trabajo en el cementerio King Tom de Freetown (Sierra Leona) durante la epidemia de ébola. En diciembre se inhumaban unos 50 cadáveres al día; en enero la media había bajado a unos 35.

Fotografía de Pete Muller, agencia Prime para National Geographic

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Se dice que las mariquitas traen buena suerte, pero si están infestadas por la avispa de la especie Dinocampus coccinellae, suelen acabar mal. Cuando una hembra de esta avispa pica a una mariquita, deposita un huevo del que sale una larva que devora al huésped desde el interior. Llegado el momento, el parásito emerge y teje un capullo entre las patas de la mariquita. Aunque su cuerpo se ha liberado del torturador, la mariquita sigue esclavizada y protege el capullo de posibles depredadores. Algunas logran sobrevivir a tan inquietante experiencia.

Fotografía de Anand Varma, Laboratorio de Jacques Brodeur, Universidad de Montreal

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Bienvenidos al extraño mundo donde los deseos del parásito son órdenes para su huésped. Cuando el percebe rizocéfalo infesta al macho de cangrejo oveja, este se feminiza: deja de desarrollar pinzas de combate y su abdomen se ensancha, proporcionando el «útero» en el que el percebe vaciará su bolsa de cría. Protegidos por el cangrejo, los huevos eclosionan, y miles de crías de percebe se dispersan, dispuestas a parasitar nuevas víctimas.

Fotografía de Anand Varma, Grupo de Parasitología Ecológica, Universidad de California en Santa Bárbara

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Un anfípodo minúsculo, Hyalella azteca, vive en las turbias tinieblas del fondo de lagos y estanques… hasta que lo coloniza la larva de un gusano acantocéfalo. Cuando la larva madura, el anfípodo abandona la seguridad de su oscuro hogar y nada hacia la luz de la superficie. Para el huésped, es un error fatal: arriba hay patos y otras aves acuáticas dispuestos a engullirlo. Pero para el parásito –anaranjado por los pigmentos que roba del tejido de su víctima– es parte del plan: los acantocéfalos solo pueden madurar en el intestino de las aves acuáticas.

Fotografía de Anand Varma; Linden E. Reid, Estación Biológica Cedar Point de la Universidad de Nebraska

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Después de que el gusano platelminto Ribeiroia ondatrae se reproduzca asexualmente dentro de un caracol, sus larvas buscan un renacuajo de rana toro para perforar su piel y enquistarse en sus extremidades en desarrollo. Con patas supernumerarias, ausentes o malformadas, la contrahecha víctima es presa fácil para las aves que se alimentan de ranas, como las garzas. Dentro de la garza, el parásito se reproduce sexualmente. Sus huevos regresan al agua con las heces del ave, infestan nuevos caracoles y el ciclo comienza de nuevo.

Fotografía de Anand Varma

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Como la mariquita norteamericana, la oruga de la mariposa de la col guarda las espaldas a su parásito. La hembra de avispa de la mariposa de la col inyecta a la oruga decenas de huevos. Las larvas eclosionan, se alimentan, crecen, paralizan a su víctima, aún viva, y salen al exterior. Mientras la oruga supera la parálisis, las larvas tejen pequeños capullos bajo su cuerpo. En vez de abandonarlos a su suerte, la esclavizada huésped envuelve los capullos con una capa extra de seda y vigila la progenie, ahuyentando a los depredadores con movimientos de cabeza.

Fotografía de Anand Varma

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El grillo doméstico pierde la voluntad –y la vida– por culpa del gusano nematomorfo. Las larvas de este parásito se infiltran en el grillo cuando este se alimenta de insectos muertos, y una vez dentro, empiezan a crecer. El grillo es terrestre, pero el estadio adulto del ciclo vital del gusano es acuático, de manera que cuando el gusano maduro está listo para salir al exterior, altera el cerebro de su huésped, induciendo al grillo a lanzarse en un salto suicida a la masa de agua más cercana. Cuando el grillo se ahoga, emerge el gusano adulto, que puede medir 30 centímetros de largo.

Fotografía de Anand Varma

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Ay de la hormiga esclavizada por el parásito Ophiocordyceps. Cuando las esporas del hongo se posan en una hormiga, perforan su exoesqueleto y penetran en su cerebro, desde donde obligan al huésped a actuar de manera diferente a la habitual: abandonar su hábitat normal –el suelo del bosque– y trepar a un árbol cercano. Llena a reventar de hongos, la hormiga agonizante se fija a una hoja u otra superficie similar. Del cadáver de la hormiga brotan tallos del hongo que lanzan una lluvia de esporas a las hormigas del suelo, para iniciar de nuevo el proceso.

Fotografía de Anand Varma; Ben Hanelt, Universidad de Nuevo México

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La planta carnívora Nepenthes bicalcarata y la hormiga carpintera Camponotus schmitzi se prestan ayuda mutua: la planta proporciona cobijo a una pequeña colonia de hormigas y éstas mantienen el equilibrio químico del líquido que contiene en su interior retirando los insectos grandes que hayan caído al fondo.

Fotografía de Christian Ziegler

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Esta serie de fotografías muestra el crecimiento de las hojas tubulares de la planta carnívora Nepenthes bicalcarata. A lo largo de varias semanas, la pequeña protuberancia que brota en el extremo de una hoja se convierte en esta estructura tridimensional. Las plantas carnívoras han surgido repetidamente por evolución en distintas partes del mundo, siempre en respuesta a entornos de bajísimo contenido nutritivo.

Fotografía de Christian Ziegler

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Una planta carnívora de la especie Nepenthes villosa crece entre orquídeas a 3.100 metros de altitud sobre las laderas del monte Kinabalu. Los caracoles suelen desovar en las hojas tubulares de esta especie, pues encuentran en ellas un entorno seguro y de humedad constante, algo excepcional en unas pendientes sometidas a gran insolación y frecuentes aguaceros.

Fotografía de Christian Ziegler

Cuatro fotógrafos de la Sociedad figuran en la lista de ganadores de la 58ª edición del concurso con el que la organización World Press Photo distingue las fotografías periodísticas y documentales más destacables del año anterior.

Entre los galardonados se cuenta Pete Muller, ganador del primer premio en la categoría de actualidad general por su trabajo de documentación sobre la crisis del ébola en Sierra Leona. Sus fotos se publicaron en la página web de National Geographic y en el Washington Post.

El primer premio en la categoría de naturaleza recayó en Anand Varma, firmante de las fotografías de parásitos que ilustran el artículo «Los zombis invaden la naturaleza», publicado en la Geographic de noviembre de 2014.

El segundo premio a la imagen única en la categoría de naturaleza ha sido para Ami Vitale, colaboradora habitual de National Geographic, por inmortalizar el instante en que un grupo de guerreros samburu se topan con un rinoceronte por primera vez.

El fotógrafo alemán Christian Ziegler, otro colaborador habitual de National Geographic, se hizo con el segundo premio en la categoría de reportajes sobre naturaleza por su trabajo sobre plantas carnívoras. (Descubre más fotos de Ziegler en su reportaje fotográfico sobre las plantas carnívoras de Borneo.)

Un jurado internacional eligió a los ganadores a partir de 97.912 fotos presentadas por 5.692 fotógrafos de 131 países.

«Que World Press Photo distinga la labor de nuestros fotógrafos es uno de los mejores reconocimientos que pueden recibirse en este sector –dice Sarah Leen, directora de fotografía de National Geographic–. El honor concedido a Anand Varma, Peter Muller, Christian Ziegler y Ami Vitale es una magnífica noticia también para nosotros. Nos sentimos profundamente orgullosos de todos los fotógrafos con los que hemos tenido el privilegio de colaborar y siempre nos congratulamos cuando su obra recibe tan merecido reconocimiento.»


En la senda del ébola

Muller, estadounidense radicado en Nairobi (Kenya), documentó la propagación por Sierra Leona del brote de ébola más virulento de la historia.

«Se extendió por el país como la pólvora, llevándose por delante familias enteras y cebándose en las buenas personas que atendían a los enfermos», apunta la página web de World Press Photo.

Para mostrar la magnitud de la epidemia, Muller fotografió cooperantes, enfermos, agonizantes y víctimas de la crisis. (Descubre más sobre los viajes de Muller a Sierra Leona.)

Las fotografías de parásitos tomadas por el estadounidense Varma presentan unas criaturas tan extrañas como el macho del cangrejo oveja, feminizado por un percebe parásito, un grillo sometido a los deseos de un gusano nematomorfo y una mariquita esclavizada por una avispa.

«El término parásito suele evocarnos infraseres abyectos y despreciables que se aprovechan de los demás, pero algunas de estas criaturas han desarrollado la asombrosa capacidad de manipular el cuerpo y el pensamiento de su anfitrión», puede leerse en la página web de World Press Photo.

La carrera fotográfica de Varma recibió un espaldarazo cuando en 2010 recibió una Beca Jóvenes Exploradores de National Geographic para documentar los humedales de la Patagonia. Desde entonces publica en la Geographic y en otros medios.