Hemeroteca

Congelados en el tiempo

Congelados en el tiempo

Congelados en el tiempo

Tres momias de 500 años de antigüedad, desenterradas a unos 6.700 metros de altura en un pico de los Andes, nos cuentan una historia extraordinaria sobre los cultos incas y los sacrificios infantiles.

Arcadio Mamani es uno de los hombres más fuertes con los que he trabajado. Creció en las montañas del Perú meridional y me ha acompañado en una docena de expediciones arqueológicas a gran altitud, entre ellas tres al nevado Ampato, donde en 1995 se encontró la "doncella de los hielos" inca. Flaco y musculoso, Arcadio tiene una increíble resistencia: suele seguir excavando mucho después de que otros miembros del equipo hayan parado. Orgulloso seguidor de sus tradiciones familiares, que hunden sus raíces en las de los propios incas, es el único que siempre presenta ofrendas de alimentos y bebidas a los dioses de la montaña, pidiéndoles su apoyo para nuestro trabajo. Y, de hecho, Arcadio parece haber desarrollado un sexto sentido para los yacimientos arqueológicos. En esta ocasión excavábamos ruinas incas en la cima del cerro Llullaillaco, en los Andes. A 6.739 metros, es el yacimiento arqueológico situado a mayor altitud del mundo. Habíamos esperado cuatro días a causa de los fuertes vientos y de una tormenta de nieve que se abatió mientras estábamos acampados en un valle nevado, a 60 metros de la cumbre. Siguió un día y medio de excavación. Pareció lo más natural que fuera Arcadio el primero en gritar la palabra que hizo a los demás parar de inmediato el trabajo: "¡Momia!". Lea el artículo completo en la revista.