Cómo combatir el cambio climático

Ciudades más respetuosas con el medio ambiente

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Más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas. En 2050 es probable que las ciudades acojan dos tercios de la población del planeta. Dado que las zonas urbanas ya son responsables de aproximadamente el 76% de las emisiones de CO2 derivadas del uso de energía, y que muchas de ellas son especialmente vulnerables a las inundaciones y las altas temperaturas, es lógico que las autoridades municipales se estén tomando en serio el cambio climático. Esto les da la oportunidad de reducir la contaminación, mejorar las infraestructuras y hacer que sus ciudades sean más atractivas para todos.

Edificios verdes
Los edificios son responsables de alrededor de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, una cifra que podría reducirse, teniendo en cuenta que cada vez son más las urbes que exigen que las instalaciones municipales sean inteligentes. Los edificios públicos contarán cada vez más con paneles solares y hasta jardines en las cubiertas, sensores para apagar las luces en salas vacías, ventanas con láminas de control de temperatura y climatización eficiente.

Gestión sostenible del agua
Pese a su fama de derrochadora de agua, la ciudad de Los Ángeles es pionera en la búsqueda de métodos para captar hasta la última gota que cae del cielo. En un barrio del valle de San Fernando sujeto a frecuentes inundaciones, el agua de la lluvia iba directamente a las alcantarillas y al mar. Gracias a un proyecto de 2,4 millones de euros se ha convertido en una esponja capaz de recoger agua suficiente para suministrar anualmente a 30 familias.

Calles inteligentes
Chicago ha construido lo que las autoridades locales califican como «la calle más verde de Estados Unidos», un tramo de 3,2 kilómetros en el barrio industrial de Pilsen. Los carriles bici y de estacionamiento están pavimentados con hormigón que absorbe el esmog; las aceras están hechas de materiales reciclados. El viento y el sol hacen funcionar las farolas. Las «biocunetas», pobladas de plantas tolerantes a la sequía, reciben las aguas pluviales de las alcantarillas saturadas. Esta calle gasta un 42 % menos de energía que antes, y costó un 21% menos que un proyecto viario convencional.

Gestión de residuos
Para las ciudades, la basura es el eterno problema. Apesta, cuesta deshacerse de ella y, cuando se descompone, libera metano, un gas de efecto invernadero. Sin embargo, los residuos pueden ser un recurso energético. En Oslo, los desperdicios se queman para generar calor. En la ciudad sudafricana de Durban, los vertederos capturan el metano de los residuos urbanos y lo convierten en energía, que sirve para suministrar electricidad a 6.000 viviendas cada día. Este proceso mitiga el cambio climático matando dos pájaros de un tiro: el metano no se escapa a la atmósfera, y Durban reduce su dependencia del carbón, que produce gases de efecto invernadero.

Infraestructuras

Hay una alarmante cantidad de gas natural que nunca llega a los hogares porque se pierde en las fugas de las tuberías viejas.
Las compañías de suministro reparan las fugas que puedan poner vidas en peligro, pero suelen pasar por alto otras que también causan problemas: el componente principal del gas natural es el metano, un potente gas de efecto invernadero. Si se reparan los conductos, se soluciona el problema. El ejemplo de Indianápolis es ilustrativo: tras instalar tuberías con materiales que no corroen, un proyecto de cartografía del metano descubrió solo cinco fugas en la ciudad.