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Charcas de primavera

Charcas de primavera

Charcas de primavera

Al retirarse el invierno, los campos y bosques de Norteamérica aparecen salpicados de charcas. Mediada la primavera, rebosan de vida; a fines del verano, han desaparecido.

Cuando la mayoría de la gente piensa en la primavera, imagina sol, hierba verde y flores. Yo pienso en un coro de ranas que croaba con fuerza en dos grandes charcas de agua de lluvia que se solían formar cada abril en un prado cerca de mi casa en Baltimore, Maryland.Como muchas charcas vernales, o de primavera, nunca tenían más de un metro de profundidad y sólo existían de marzo a mediados de verano, en que se secaban y quedaba una capa de fango esponjoso. Pasé gran parte de mi infancia maravillado ante la diversidad de vida que pululaba en las charcas, con apenas una vaga conciencia del papel decisivo que juegan en los ecosistemas boscosos de América del Norte.Cuando tenía unos 17 años, descubrí una charca típica en el Piedmont de Maryland. La visité el año pasado, a principios de abril, y vi masas de huevos de salamandra moteada, o ajolote moteado, cerca de la superficie. Estas salamandras, excavadoras invernales, despiertan pronto de la hibernación y salen de debajo de la tierra para aparearse en las charcas vernales. Como en esta agua no suele haber peces, las salamandras pueden esquivar a la mayoría de los predadores si se dan prisa; a mediados de la primavera, cuando las serpientes y otros predadores que se despiertan más tarde están activos, sus crías ya son expertas en nadar y esconderse.Lea el artículo completo en la revista.