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Calderones de hocico

Calderones de hocico

Calderones de hocico

Señores de los abismos oceánicos, estos cetáceos se sumergen a una profundidad que resultaría letal para otros mamíferos marinos.

Aguas adentro del océano verde-grisáceo, a 300 kilómetros al este de Halifax, Nueva Escocia, la niebla cubre la superficie una tercera parte del tiempo, las tempestades levantan olas de 15 o más metros de altura y un delgado arco de dunas, que se forma de manera continua en un extremo y es erosionado en el otro por los vientos y las corrientes, se desplaza lentamente por el borde de la plataforma continental. Se trata de la isla Sable, cuyos bajíos se han cobrado unos 500 barcos y las vidas de 10.000 hombres a lo largo de los años.A 80 kilómetros de distancia, el fondo marino desciende bruscamente en el mayor barranco frente a la costa oriental de Canadá. Los marineros llamaron Gully ("Barranco") a este lugar, que presenta una anchura de 20 kilómetros y, en algunos lugares, una profundidad de más de 1.600 metros.Nuestro velero navega sobre el Gully entre la bruma. Respiraciones semejantes a fuertes y bruscos suspiros resuenan a través de la niebla. Cuatro criaturas de 6 a 9 metros de longitud han emergido del abismo. La más pequeña nada hacia el barco. Un compañero de mayor tamaño le cierra el paso y ambos se reúnen con los demás para desplazarse a la deriva una corta distancia.Lea el artículo completo en la revista.