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Búhos nivales

Búhos nivales

Búhos nivales

Poderosos, rápidos y fieros, poseedores de un carisma propio de las estrellas de cine y de unas garras capaces de ahuyentar a hombres, perros y caribúes, los búhos nivales son una de las aves más duras del Ártico. Pero para criar a sus polluelos, estas rapaces dependen de la inestable población del humilde lemming, su presa favorita.

Los científicos conocen pocos lugares donde los búhos nivales críen habitualmente: Barrow, en Alaska, es el único en Estados Unidos. Ubicado entre el mar de los Chukchi –cuajado de bloques de hielo incluso en julio– y los montículos y lagunas de la tundra, Barrow tiene unos 4.600 habitantes y es la principal localidad del vasto término municipal de North Slope, rico en petróleo. El biólogo Denver Holt, fundador del Instituto para la Investigación de Búhos, con sede en Montana, llegó a este lugar hace un decenio atraído por el "mítico encanto" de estas grandes aves blancas. Aunque muchos ejemplares de búhos nivales invernan en las Grandes Llanuras de Estados Unidos y en Canadá, Holt asegura que para ver un número importante de Nyctea scandiaca "hay que ir a Barrow". Gran parte de su trabajo se ha centrado en la relación entre la reproducción de los búhos y el número de lemmings, pero dada la invasión del hábitat de estas aves que ha supuesto el crecimiento de Barrow, Holt se ha ido interesando cada vez más en la relación entre búhos y humanos.Lea el artículo completo en la revista.