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Blackpool

Blackpool

Blackpool

Durante décadas los ingleses se lo han pasado en grande en este inverosímil centro playero.

Piense en el whelk. El whelk es el buccino, una especie de molusco casi insípido, al límite de lo comestible. Imagínese un pedazo de chicle del tamaño de una pelota de ping-pong que ha estado mascando durante diez horas. Eso es el whelk.Imagínese el agua más fría en la que jamás haya chapoteado, un agua que le saluda con una punzada de dolor y que lleva a sus labios un sonido largo, involuntario, como el del aire de un globo que se deshincha. Imagínese una arena impulsada por el viento que se clava en sus mejillas, empolva su cabello y le hace sentir, al acabar el día, como una casa recién estucada. Imagínese un ruido que le golpea como el choque de un coche, y luces de colores que le atormentan los sentidos. Imagínese pagar un buen dinero por esto. Imagínese disfrutarlo.Bienvenido a Blackpool.Los británicos inventaron las vacaciones en la playa, y francamente no puedo imaginar en qué estaban pensando. Sentarse medio desnudo durante horas sobre un montón de arena es, a mi juicio, la experiencia más ajena al placer que pueda existir. Hacerlo en un clima como el de Gran Bretaña es una clara manifestación de locura.Lea el artículo completo en la revista.