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Bestias del cuerpo

Bestias del cuerpo

Bestias del cuerpo

Tenemos mucha compañía. Ácaros que viven en los folículos de nuestras pestañas, bacterias que colonizan nuestra piel y pulgas y piojos que nos visitan para darse un atracón de sangre.

El hábitat era sumamente inhóspito: un risco abrupto, rugoso y surcado por temblores bajo la superficie, inundado a intervalos, golpeado por vientos y quemado por el sol. Mi guía era Cliff Desch, un profesor de la Universidad de Connecticut. Estábamos buscando seres vivos en el cuerpo humano o, más concretamente, en el terreno hostil de mi propia frente. Siguiendo las instrucciones, cogí una horquilla y raspé con su parte curva la piel de delante del límite del pelo. A continuación, extendí mi captura sobre un portaobjetos de cristal.El cuerpo humano, y especialmente el rostro, es el hábitat natural de dos especies de ácaros, me dijo Desch mientras colocaba el portaobjetos bajo un microscopio. Una de ellas está minuciosamente adaptada al diminuto folículo piloso. La otra está cómodamente instalada en el microhábitat de la glándula sebácea, a menos de un milímetro de distancia. Sir Richard Owen, más conocido por haber dado nombre a otra forma de vida enterrada, el dinosaurio, puso al ácaro de los folículos bajo el foco de atención del mundo en los años cuarenta del siglo XIX. Denominó el género como Demodex, que significa "gusano de la manteca", (aunque, en realidad, los ácaros son parientes lejanos de las arañas). Lea el artículo completo en la revista.