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Bajo el hielo antártico

Bajo el hielo antártico

Bajo el hielo antártico

Buceando por debajo de un terrible desierto helado, unos exploradores del océano descubren un mundo sorprendente de color, claridad y vida.

Hay algo especial en mirar bajo el extremo sur del mundo.En septiembre, cuando empieza la temporada estival de buceo en la Antártida, el sol ha estado ausente la mayor parte del tiempo durante seis meses y el agua, prácticamente libre de fitoplancton, se ha vuelto clara. La visibilidad ya no se mide por metros, sino por campos de fútbol. "No teníamos conciencia visual de que allí hubiera agua –dice mi colega de buceo Peter Brueggeman-. Era como estar suspendido en el espacio, como si fuéramos aves volando por una gran sala." Teníamos tanto frío como si estuviéramos en el espacio. Con un punto de congelación más bajo por la sal, el agua está a la temperatura mínima posible, 1,8 grados bajo cero, una temperatura que nos recuerda que se trata de un reino despiadado. Pero ni siquiera un encuentro con la perfidia de la Antártida –cuando durante una inmersión tuve un calambre en una pierna y casi me arrastra la corriente- pudo impedir que me enamorara de este lugar. Lea el artículo completo en la revista.