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Bahía

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Un ritmo africano impulsa este estado costero, cuna de la moderna civilización de Brasil y hogar de los descendientes de los primeros esclavos traídos del África occidental al Nuevo Mundo, cuya cultura y tradiciones todavía perviven en esta sociedad.

La cuna de la moderna civilización brasileña es el Creciente Fértil particular de este país, una franja de suelo rico y oscuro llamada el Recôncavo que rodea la bahía de Todos os Santos. A principios del siglo XVI, los colonos portugueses establecieron en esta región plantaciones de caña de azúcar, café y tabaco que trabajaron los esclavos, primero indígenas y después africanos. La riqueza que generaron engrandeció Salvador, la primera capital de Brasil. Hacia 1850, la ciudad había recibido unos tres millones y medio de esclavos, cifra muy superior a los 430.000 enviados a Estados Unidos durante la época del comercio de esclavos. Aquello me sobrecogió: mi bisabuelo nació en la esclavitud, en Alabama, y en 1888, año en que fue abolida la esclavitud en Brasil, fundó en Mississippi una comunidad de granjeros llamada Nueva África. El 80% de la población de Bahía es negra. Aunque la esclavitud es hoy un lejano recuerdo, el trabajo continúa siendo muy duro para los cañeros como Francisco Brito Olindo, quien procede a la quema de matorral antes de cortar la caña. Su jornal es de unos cinco euros. Gran parte de este peligroso trabajo sigue haciéndose a mano, con machetes y en condiciones espartanas. Antonio Valdemir de Oliveira duerme sobre un lecho de cemento. Lea el artículo completo en la revista.