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Atacar la pared

Atacar la pared

Atacar la pared

Unos escaladores trepan 730 metros de piedra cortada a pico hasta la cima del Great Sail, en la Tierra de Baffin, Canadá.

Jushua Illauq deslizó su rifle de caza en el trineo y arrancó el motor de su negra y maltrecha motonieve. La vieja máquina chisporroteó en el aire helado y después se puso en marcha con estruendo. Pronto, nuestras cinco motonieves aceleraron y oímos aullar a los perros de trineo de Jushua en los corrales cercanos; parecía que pidieran acompañarnos en nuestro viaje por el hielo hacia los fiordos de la costa este de la Tierra de Baffin.Jushua, como otros inuit de Clyde River, un poblado en el extremo septentrional de Canadá, es un experto cazador. Lleva más de cuatro decenios viviendo en esta accidentada costa. Sin embargo, en esta ocasión se dirigía a una tierra menos familiar para guiar a nuestro equipo de escaladores hasta el recóndito Stewart Valley, en un saliente de tierra que los mapas denominan despectivamente península Remota.Para los inuit, el Stewart Valley es sobre todo una tierra yerma y rocosa, sin focas ni caribúes para cazar, y bloqueada en sus dos extremos por glaciares cubiertos de rocas. Pero para los escaladores, que buscan otro tipo de presas, la caza es excelente. Sólo hay unos cuantos lugares con paredes tan gigantescas: el macizo de Karakorum en Pakistán, la Patagonia en Argentina, el sur de Groenlandia, la Tierra de la Reina Maud en la Antártida y la Tierra de Baffin, donde hace siglos los glaciares excavaron cañones en uno de los lechos rocosos más duros del planeta.Lea el artículo completo en la revista.