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Ascenso a una cumbre helada

Ascenso a una cumbre helada

Ascenso a una cumbre helada

En el terrible invierno patagónico, cuatro hombres vencen la pared occidental del cerro Torre.

"¡Superratón, pronto serás un ratón muerto!", canta David Fasel a pleno pulmón, al estilo de las bandas de heavy-metal que tanto admira. Una tormenta invernal sigue arreciando en el exterior de nuestra tosca cabaña. Hace tres noches, el ratón en cuestión hizo estragos en la última petaca de tabaco de David y éste le declaró la guerra. La pasada noche, por fin mató al ratón. Todavía eufórico por la victoria, vuelve a cantar a voz en grito su desafinada canción de guerra. Puede parecer estúpido, pero aquí, al borde del campo de hielo de la Patagonia meridional, cada vez que oigo su estribillo me parto de risa. Para que tenga éxito una expedición, la risa es tan importante como la comida, aunque nosotros podemos tardar diez minutos en conseguir hacer un chiste. Tenemos un problema de lenguas. David, Thomas Ulrich y Stefan Siegrist vienen de Suiza, y hablan alemán y un inglés básico. Yo soy californiano y sólo conozco unas cuantas frases hechas en alemán. Nos hallamos en los Andes patagónicos intentando culminar la primera ascensión invernal a la traicionera cara oeste del cerro Torre y a veces la comunicación es un verdadero lío. Lea el artículo completo en la revista.