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Arabia Saudí, un reino en la encrucijada

Arabia Saudí, un reino en la encrucijada

Arabia Saudí, un reino en la encrucijada

Forjado en las tradiciones tribales y cuna del islam, el reino saudí se encuentra en el centro de un torbellino cultural y geopolítico. La inmensa riqueza generada por el petróleo desde que en 1938 se abriera el primer pozo en el país aportó a la conservadora sociedad saudí aires de modernidad y un consumismo desaforado, provocando un claro enfrentamiento entre los valores tradicionales y la necesidad de modernizarse. El camino que tomen los saudíes en esta encrucijada determinará su futuro y, probablemente, el del islam en el mundo entero.

Al mediodía, las calles de Yiddah están vacías, silenciosas. Sólo algún transeúnte ocasional me recuerda que en las torres de apartamentos y en los barrios que irradian desde la orilla del mar Rojo viven más de dos millones de personas. Se trata de la segunda ciudad del reino de Arabia Saudí, su motor comercial y su puerto más activo, su metrópoli más cosmopolita. Pero ahora, durante el mes sagrado del ramadán, todo placer sensual, incluidas la comida y la bebida, está vedado desde el amanecer hasta la puesta del sol, y los saudíes permanecen en sus casas para rezar y ayunar, o dormir la siesta, en los frescos y sombríos recovecos de sus hogares. Uno y otro día, durante horas, no hay señales de vida en el exterior. Las noches ya son otra cosa. En cuanto se pone el sol, la Arabia Saudí urbana emerge con un soñoliento bostezo para entregarse a un frenesí de vida social, compras y pantagruélicos banquetes. Durante el mes sagrado, el bufet libre de ramadán es la norma en los restaurantes durante toda la noche. Las mesas crujen bajo filetes de 700 gramos, enormes bandejas de langosta o cuartos de cordero asado de 15 kilos. Lea el artículo completo en la revista.